Los alimentos transgénicos y la rebelión de las batas blancas

Hace pocos meses dirigí la Tesis Doctoral titulada “Estudio de la actitud del consumidor de la Región de Murcia frente a los nuevos alimentos y los alimentos modificados genéticamente”. Los resultados, muy similares a los hallados en otras Comunidades Autónomas españolas, muestran como el desconocimiento de la población acerca de la biotecnología, los alimentos transgénicos o la ingeniería genética es, al menos, preocupante.

Entre otros resultados, el estudio muestra como porcentajes elevadísimos de la población afirmaron que jamás consumirían un producto lácteo en cuya elaboración haya sido empleado un microorganismo, ni conocían si los tomates tienen genes o no sabían si al consumir alimentos transgénicos los genes del consumidor se modifican. Eso sí, afirmaban que estaban absolutamente en contra de la biotecnología y de los alimentos transgénicos.

Además, un número elevado de consumidores no tuvieron reparos en criticar las características organolépticas de los alimentos transgénicos (sabor, color, aroma, textura), a pesar de que dudo que alguno de ellos los haya consumido por surrealistas razones que otro día discutiremos.

Como podemos observar, el rechazo de la población a los alimentos transgénicos va asociado a un desconocimiento, por una parte, de los conceptos más básicos de biotecnología y, por otra, de la composición de los alimentos que consumimos habitualmente.

¿Quiénes son los responsables de esta caótica situación? ¿Es el consumidor el único culpable de su falta de conocimientos? ¿Hay solución posible?…

Hace unos meses, participando en una mesa redonda acerca de alimentos transgénicos, escuché una anécdota que hoy traigo a Scientia ya que, aunque lo que voy a relatar ocurrió hace 13 años en Suiza, los resultados mostrados en la Tesis anteriormente citada demuestran que hemos aprendido muy poco de lo ocurrido en 1998 en ese país europeo.

En un inédito, y hasta cierto punto insólito, referéndum, en el que se debatía tanto el conocimiento (o quizá mejor: desconocimiento) de las técnicas más avanzadas de la ciencia actual y sus importantes aplicaciones futuras, como las convicciones más personales de los ciudadanos, el pueblo suizo debía decidir si frenaba los avances de la ingeniería genética y de la biotecnología.

Una iniciativa popular llamada “Iniciativa para la Protección Genética (IPG)”, formada principalmente por grupos ecologistas, algunas ONGs y el Partido Verde, tenía como meta (basándose en posibles riesgos sobre la salud, el medio ambiente y en razones éticas) tres objetivos:

a) La prohibición de todos los animales transgénicos.

b) La prohibición de todos los trabajos de campo con plantas transgénicas.

c) El impedir la concesión de patentes tanto para la modificación genética de animales y vegetales como para los productos que se pudieran derivar de ellos, incluidas las posibles vacunas biotecnológicas.

Los primeros sondeos fueron demoledores para el futuro de la biotecnología. Una amplia mayoría de la población suiza estaba en contra de la ingeniería genética. Además de los enormes intereses económicos en juego, se calcula que entre 4500 y 5000 científicos, y en total unos 40000 empleos estaban en la cuerda floja. A la biotecnología le quedaban pocos meses de vida.

Naturalmente, no sólo se enfrentaban concepciones opuestas de lo que significa el desarrollo del conocimiento científico, sus aplicaciones y un determinado modelo de futuro, sino que un triunfo de la IPG suponía el freno y casi segura deslocalización de medio millar de proyectos de investigación que estaban en curso en las aproximadamente 180 empresas especializadas existentes en Suiza, Universidades y otros centros públicos y privados de investigación.

La situación era de alto riesgo para la biotecnología y solamente un giro de 180 grados provocaría un cambio en la situación…y este llegó de la única forma posible.

La oposición a la IPG vino de aquellos que empleaban de manera cotidiana la ingeniería genética como una herramienta, es decir, los investigadores de las ciencias de la vida.

Se produjo una alianza de investigadores universitarios con la industria biotecnológica. Otros socios importantes eran academias, asociaciones profesionales de científicos y médicos.

¿Y qué hicieron para salvar el futuro de la biotecnología y, por tanto, el suyo propio?

Los científicos tuvieron que salir a la calle con sus batas blancas, metafóricas o no, para intentar establecer puentes de entendimiento entre sus conocimientos especializados y las actitudes y prevenciones de una población que difícilmente puede seguir el acelerado ritmo de los descubrimientos científicos si no se les explica claramente.

Charlas a los consumidores, debates en medios de comunicación, jornadas científicas destinadas al gran público, incluso una conferencia de prensa de todos los suizos premiados con un Nobel. Todos decidieron contar directamente sus resultados y experiencias a la población, explicar ventajas e inconvenientes de la biotecnología, rebatir con argumentos científicos muchas acusaciones y miedos infundados…

El día 7 de junio de 1998 Suiza decidió en referéndum el futuro de la biotecnología. Los sondeos previos dieron un vuelco espectacular en las urnas. La iniciativa popular contra las manipulaciones genéticas sólo fue apoyada por el 33,4 % de los votantes, mientras el 66,6 % decidió dejar abierta la puerta a la ingeniería genética y a los organismos modificados genéticamente…Actualmente Suiza es uno de los países europeos punteros en Biotecnología.

La experiencia suiza dejó, en mi opinión, tres importantes lecciones que deberíamos haber asumido:

1) Con tiempo e ideas, los asuntos complicados de índole social planteados por las nuevas tecnologías pueden atraer la atención del público.

2) Si se les explica claramente el público es capaz de diferenciar los distintos aspectos, incluso no comprendiendo los detalles técnicos.

3) Los científicos, el gobierno y la industria necesitan colaborar estrechamente junto con otros grupos importantes involucrados, como los profesionales médicos, agricultores, educadores, etc.

Pero pasados 13 años parece que no hemos aprendido la lección.

Los científicos pasamos horas y horas en nuestros laboratorios investigando en los nuevos avances de la ciencia. Una vez que nuestros resultados han sido publicados en revistas científicas volvemos al laboratorio y comenzamos nuevas investigaciones pero…

¿Quién se encarga de divulgar al público los resultados obtenidos en nuestras investigaciones?

¿Qué científico está interesado en contar sus investigaciones a la sociedad si la divulgación científica no puntúa prácticamente en ningún baremo?

¿Es que hay algún incrédulo que piense que un riguroso artículo publicado en la mejor revista científica del mundo tiene más efecto en la población que las fuertes campañas mediáticas de algunos colectivos?

Aun hay gente que me pregunta que por qué “pierdo mi tiempo” en un blog de divulgación científica…en este artículo está la respuesta…sobran más comentarios.

Jose

Fuentes:
http://quark.prbb.org/12/012033.htm

http://files.efbpublic.org/downloads/Lessons_Swiss_referendum_Spanish.pdf

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47 respuestas a Los alimentos transgénicos y la rebelión de las batas blancas

  1. Dr. Litos dijo:

    Oye, me ha parecido genial este post. No sólo porque no sabía lo de la rebelión ésta de los “btablancas”, sino porque es un ejemplo muy bueno de para qué sirve la divulgación. Y de cómo se debería involucrar al pueblo más a menudo en la dirección de un país. Bravo.

  2. Banchsinger dijo:

    Muy bueno si senyor!, lástima que al final, la gran mayoría de la gente que lee posts de divulgación científica, sean científicos, licenciados en ciencias, o raros y extravagantes frikis, y no gente que duda de donde tiene el hígao.

  3. Dani dijo:

    Jose, llevo escuchándote hablar de transgénicos desde hace más de diez años…y siempre con la misma claridad y rotundidad que expones en este artículo.

    Muy bueno.

  4. Pingback: Los alimentos transgénicos y la rebelión de las batas blancas

  5. plis dijo:

    Por culpa de estas ciencia sin escrúpulos la gente desconfía del resto. Que necesidad hay de manipular los alimentos a lo bruto, si tenemos milenios de experiencia en el desarrollo de variedades de seres vivos.
    Nada los atajos son mas rentables, y poder controlar las semillas y que sean estériles todavía mas.
    Las corporaciones hijas de los dioses mercados quieren cobrar por un producto que antes era accesible a todos los agricultores. Comparándolo con el mundo digital la naturaleza es siempre copyleft, se puede copiar infinitamente y trabajar sobre ello. Estas empresas quieren controlarlo todo y que los agricultores sean sus peones subcontratados.
    La biotecnologia puede estar bien y ser necesaria para algunas cosas, pero actualmente esta muy muy encaminada hacia objetivos nefastos para la humanidad.

    • Hola. Gracias por tu comentario aunque no veo la situación tan drástica como tu. No creo que la ciencia no tenga escrúpulos, más bien algunos que la aplican en sentidos equivocados. Sin embargo, no creo que sea el caso de los biotecnólogos. Sobre el dominio de las multinacionales, las semillas estériles y otros debates relacionados con este tema hablaremos otro día pero sería conveniente ver las estadísticas de incremento de cultivos transgénicos del 2010 que acaban de publicarse. No se puede negar la evidencia. Un abrazo

    • javier nicolas dijo:

      No puedo estar mas de acuerdo contigo. Semillas que no salen, frutos modificados, todo a merced de las grandes corporaciones. No hay necesidad, y menos en Murcia. En Suiza precisamente se encuentra Nestle, la compañia agroalimentaria mas grande del mundo, y entre sus productos con trangenicos se encuentras:
      * en la categoría “alimentación infantil”: todos los productos
      * en la categoría “alimentación para animales domésticos”: Nido, Friskies, Vital, Félix, Balance, Elite, Nutrición, Beneful, Gourmet, Tonus
      * en la categoría “preparados y conservas”: Maggi, Buitoni, Litoral, Solís, Nestle, La Cocinera
      * en la categoría “bebidas”: Nesquik, Nescafé, Nestlé, Bonka, Eko, Ricore
      * en la categoría “cereales para desayuno”: Chocapic, Fitness, Fibre1, Estrellitas, Golden Grahams, Crunch, Cheerios
      * en la categoría “congelados”: Buitoni, La cocinera
      * en la categoría “chocolate y golosinas”: Nestlé, Milkybar, Crunch, After Eight, Kit kat, Nesquik, Blues, Dolca
      * en la categoría “helados”: La Lechera, Maxibon, Nestlé, Extreme

      Es decir, practicamente la totalidad de sus productos, el referendum le podria haber hecho muchisimo daño, es por ello que se ha preocupado tanto. Y realmente no acabo de ver tampoco la relacion entre que un grupo de trabajadores (es este caso con batas blancas, pero podia haber sido con monos de mecanico) salgan a la calle para tratar de salvar sus puestos de trabajo y las consecuencias que esto puede tener para el bien común.
      En mi opinion la dependencia de semillas es un uno de los negocios de este siglo.

      un abrazo a jose y sus lectores.

      Ah! y aqui te dejo un comentario para tu otro post sobre estudios que demuestran que los naturales y los transgenicos tienen las mismas propiedades (menos mal que no todos lo cientificos llegais a las mismas conclusiones incluso a través todos del mismo método, el cientifico, claro):

      Las naranjas ecológicas poseen más vitamina c
      Publicado en 15 Diciembre 2010
      Un equipo de profesores de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural (ETSIAMN) de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), ha realizado diversos estudios comparativos sobre la calidad de las naranjas, que ha revelado que las naranjas ecológicas cuentan con mayor cantidad de vitamina C que las procedentes de la agricultura tradicional. En las próximas semanas, los expertos de la ETSIAMN comenzarán el análisis correspondiente a la campaña de cítricos de 2010/2011. Para llevar a cabo el proyecto, los profesores han estudiado la misma cantidad de naranjas de diferentes variedades tanto de producción ecológica como convencional, procedentes de explotaciones situadas del sur de la provincia de Valencia. Los resultados obtenidos hasta el momento constatan que los frutos ecológicos tienen un mayor valor nutricional, ya que con cada 100 ml de zumo de naranja ecológica se alcanza la dosis diaria de vitamina C
      recomendada (más de 60 mg), mientras que la naranja procedente de agricultura convencional no alcanza esta dosis. Según explica Mª Dolores Raigón, coordinadora de estos trabajos y profesora de la ETSIAMN, “la diferencia obtenida en los valores de calidad del fruto proveniente de agricultura ecológica, se convierte en criterio clave para el éxito en la comercialización de estos productos. Además, la citricultura valenciana ofrece unos beneficios que van desde potenciar el desarrollo rural de las zonas citrícolas, el mantenimiento de las zonas de bosque de naranjos, sin el cual el riesgo de desertificación sería mucho más alto, y con ello, la pérdida del valor paisajístico del entorno”.
      Según las últimas estadísticas consultadas por la ETSIAMN, la Comunidad Autónoma de Andalucía cuenta con más de la mitad de la superficie dedicada al cultivo de cítricos ecológicos en España, seguida de la Región de Murcia y de la Comunidad Valenciana. Además, más del 80% de los cítricos ecológicos producidos en España se exportan, siendo Alemania el país que encabeza la importación de cítricos ecológicos, con más de un 40% de las ventas. Le sigue el mercado interno español, Francia (13%), Reino Unido (9%) y Holanda (8%). Raigón asegura que la naranja, “tanto en fresco como transformada, es el producto más demandado y representa prácticamente el 80% de la producción ecológica. Le siguen en importancia la clementina, el limón, el pomelo y la lima. Aunque la mayor parte de estas producciones se comercializa en fresco, la industria de transformación, especialmente la de zumos, refrigerados, etc. supone una gran oportunidad
      para el desarrollo del sector de los cítricos ecológicos”.
      Sin embargo, la profesora también apunta que “la citricultura ecológica española y en concreto la valenciana, tiene planteados actualmente algunos problemas serios que van desde el minifundismo de las parcelas, que obliga a realizar una agricultura sin agricultores, hasta la creciente dependencia de insumos, pasando por la mayor competitividad de otros países, o la subida de las materias primas, lo que incrementan los costes de producción, o la tecnificación del cultivo”. Como ventajas, el cultivo de cítricos ecológico “implica recurrir a más mano de obra, tanto para los trabajos de desbroce y la recolección como para la manipulación de la naranja en fresco. A este efecto socioeconómico hay que añadir los beneficios medioambientales de la producción ecológica, exenta de herbicidas y sustancias químicas de síntesis, lo cual repercute en la riqueza biológica de los suelos, en la calidad de las aguas subterráneas y en el
      incremento de la fauna en el entorno de las explotaciones, sin olvidar los efectos nutricionales, ya que el zumo procedente de frutos ecológicos aporta un 10% más de vitamina C”, asegura Raigón

      • Hola Javier…un honor “verte” por aquí. Gracias por el comenaraio pero…maticemos.
        En primer lugar no deberíamos desviar el debate. ¿Qué es lo que nos preocupa realmente? ¿Que una empresa se enriquezca o que los productos que consumamos sean seguros? A mi personalmente que una empresa se enriquezca no solamente no me importa sino que me alegro por ellos siempre y cuando lo hagan dentro de la legalidad establecida…lo que realmente me preocupa es si los productos son seguros o no…y hasta ahora no hay ningún motivo para dudar de ellos. Te puedo asegurar que si la comida que tu o yo hemos comido hoy tuviese que pasar los mismos controles que los transgénicos…no se comercializaría ni la lechuga de la ensalada!! Por cierto se te han olvidado varios productos transgénicos de esa empresa pero…¿Donde está el problema?…
        Otra cosa. El nombre de “la rebelión de las batas blancas” se lo di yo personalmente. Pero no te equivoques. En la rebelión no solamente participaron las multinacionales sino que se manifestaron miles de científicos pertenecientes a centros púbicos y privados de investigación..y lo que hay que analizar es que convencieron a la opinión pública suiza con sus argumentos…por algo sería.
        Sigamos…”la dependencia de las semillas es uno de los negocios de este siglo”…Sí estoy de acuerdo ..pero…¿te refieres a los transgénico?Te recuerdo que hay encuestas muy válidas de este año donde los agricultores españoles han heconocido que están encantados con esta dependencia pero voy a ir más lejos tocando un tema del que seguro que sabes más que yo…¿Caixa Catalunya especula con los alimentos?…pichalo en Google y piensa si esto es grave o no…
        Por último. En el otro artículo al que te refieres yo jamás afirmé que los transgénicos y los naturales tuviesen las mismas propiedades sino que entre los ecológicos y los tradicionales no había diferencias significativas. Por un lado me gustaría saber donde ha sido publicado el estudio que citas…No me valen las declaraciones de la investigadora sino la revista dodne se ha publicado. ..es más riguroso. Pero ya te puedo asegurar que por cada estudio publicado en esa dirección (hasta yo mismo publiqué uno) hay cientos en sentido contrario…No nos confundamos. A los alimentos ecológicos le podemos atribuir otras bondades…pero nunca que son más nutritivos que los tradicionales como norma general..
        Un fuerte abrazo de alguien que te aprecia.
        Jose

      • NOTA AL COMENTARIO DE JOSÉ MANUEL LÓPEZ de 4 abril, 2011 en 3:50 pm :
        (siento no ponerle el mío bajo el suyo –como corresponde–, pero el sistema informático de su blog no me lo permite; así que se lo añado aquí para que al menos quede cerca, por “aproximación”)

        SOBRE:
        ->“yo jamás afirmé que los transgénicos y los naturales tuviesen las mismas propiedades sino que entre los ecológicos y los tradicionales no había diferencias significativas”

        * ¿”los ecológicos y los tradicionales”? Los ecológicos y los CONVENCIONALES. “Tradicional” es lo ecológico, aunque esta relación “natural” se quiera borrar de la mente del ciudadano tergiversando el vocabulario, sea por lapsus del inconsciente de quien habla, o sea intencionado.

        -> “ya te puedo asegurar que por cada estudio publicado en esa dirección (hasta yo mismo publiqué uno) hay cientos en sentido contrario”

        * Como pasó con el tabaco y tantas otras cosas (campos electromagnéticos, etc.). La industria paga, promueve y subvenciona las investigaciones, investigadores, legislación, etc. que le interesa, a través de políticos con conflicto de intereses en puestos de responsabilidad (incluida la OMS), y de lobbies.

        ¿Consecuencia? una inundación de “investigaciones” en el campo científico dedicadas a generar dudas; cuando no a negar sistemáticamente” lo que no le interesa, desviar la atención, o acabar el estudio indicando sistemáticamente a lo largo de los años que “son necesarios más estudios”). Mientras, las investigaciones independientes salen a cuentagotas y nada pueden hacer ante esa mole de dinero invertido “por la otra parte”: no tienen “apoyo institucional”, ni se les escucha, ni se les subvenciona, ni tienen medio de hacer frente a esa maquinaria.

        Podría aportarle el testimonio de una socióloga hablando de este tipo de mecanismos torticeros para inundar el campo científico de estudios.

        O aportarle algunos enlaces de apoyo a lo que comento sobre la historia del tabaco (con esa trayectoria de sobornos sonados -Instituto Karolnksa- o de “incentivos” empleados para llegar a la “gran masa” de forma inconsciente pagando a las estrellas o a los estudios cinematográficos para que, en la “Edad Dorada” del Cine, los guiones incluyeran a sus protagonistas fumando.

        O, aportarle la nota de prensa de la OMS que hace poco, tras largos años de presiones para silencionar algo así, sacó alertando de los CEM, a pesar de la continua inundación de muchos años de la industria de las Telecomunicaciones, de “investigaciones” a su favor (o en que clamaba en su inocuidad, mientras ocultaba información o presionaba para alargar la salida de conclusiones de otras que se intuían ya que iban en su contra… pisoteando el elemental y básico “principio de precaución” que debería predominar en todo).

        O de cómo esa presión favorecida desde las instituciones, y con connivencia lógica de quienes trabajan, etc. en ello; promueven, dan voz en los medios a través de sus “responsables”, alzan a puestos de responsabilidad (como a “Coca Cola en la Agencia Española de Seguridad Alimentaria de España el año pasado), y legislan por lo transgénico y la “ensalada química” en la que bañan los alimentos, ropa, muebles, etc. (reporta pingües beneficios, ¡así que cuanta más, mejor!. Alegría, alegría… sea “todo esto” necesario o no, sea tóxico o no, se hayan investigado sus repercusiones en la salud –e interacciones entre sustancias– o no, …).

        Mientras, se da la espalda (e incluso se asfixia) al sector ecológico, a sus investigadores, y a la idea de simplificar las cosas (una cosa es la tecnología –la “buena”–, y otra confundir los términos y el buen sentido de esta).

        ¿Como ejemplo? El cierre, hace unos años, del Departamento de Agroecología perteneciente al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), único con ese nombre en España, bajo la dirección científica del profesor de investigación Antonio Bello Pérez durante más de 16 años… Se fue asfixiando al Departamento dejándole sin recursos de ningún tipo… para finalmente darle carpetazo. Sí, asi se ve el “interés” por ser “ecuánimes” respecto a “lo ecológico” y “lo transgénico y lo CONVENCIONAL” (que no “tradicional”.

        Nada que ver, lo que se promueve con inyecciones de dinero, influencias, puestos de responsabilidad, etc. a unos y a otros.

        Como le digo, “podría aportarle”, de todo ello, cosas de aquí, de allá… pero estoy demasiado enferma. Escribirle este mensaje me ha costado un triunfo, y aunque desde luego, todo lo que alguien comente, lo objetivo es aportar “pruebas” con las que respaldar lo que afirma –1–… esos enlaces a fuentes fiables, etc., que “debería” aportarle, no lo voy a añadir. Y simplemente, porque me es imposible por mi salud. Créame, o no me crea.

        Yo sólo sé que, aparte de fuentes, enlaces, etc. que pudiera aportarle (y que usted rebatiría –2–), soy la viva imagen de lo que han hecho ustedes con sus actitudes, con ese “ser permisivos”, con esa “moda” de justificar cualquier cosa poniéndole la coletilla-a-calla-bocas de “es que crea puestos de trabajo” o la otras de “es que si se cierra se pierden puestos, y esa gente tiene familia” (¡ah!, apelar a la conciencia… ¡También desde la ecología, y desde otra forma de entender la tecnología y la ciencia, se crearían “puestos de trabajo!).

        Ese “NO ver”, ese NO buscar en el sentido correcto, ese negar el “principio de precaución” que decía antes, ese hablar desde la “teoría” sin ver las interactuaciones entre las cosas…

        Digo que “soy la viva imagen de lo que han hecho ustedes” porque padezco SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE en grado grave, enfermedad ambiental emergente (que no “rara”, ni “psicológica”), provocada por el entorno de “sopa química” en que vivimos (una sopa con demasiados “ingredientes”, que en su mayoría no se saben cómo interactúan entre ellos). En su momento, la carga corporal tóxica de mi cuerpo desbordó su capacidad de gestionar, depurar y eliminar tóxicos y quimicos sintéticos por doquier (porque cuadno cada vez entran más al cuerpo de lo que sale, o el cuerpo puede eliminar, al final la “sobrecarga” sale “por cualquier lado”, sea creando o sea agravando enfermedades, como hay estudios suficientes que lo corroboran: ciertos tipos de cáncer, Parkinson, diabetes tipo II, etc… O sensibilidad química ´múltiple –SQM-, que es lo que me “tocó” a mí).

        Las consecuencias en mi vida de esta “sobresaturación” han sido nefastas: desde 2006 me veo obligada a vivir recluida y aislada en mi casa, en pleno centro de Madrid, sin poder hacer vida alguna, ni tan siquiera dentro de mi hogar. Cualquier cosa que me entre de la calle (perfumes, ropa recién lavada con detergentes CONVENCIONALES, humo de tabaco, etc.), aún teniendo selladas ventanas y puertas para que no pase nada, me provoca fuertes crisis con multisintomatología “variada” y compleja, sobretodo la centrada en el Sistema Nervioso Central (SNC).

        Mi aseo personal, del hogar y de ropa se hace con bicarbonato; la comida ha de ser obligadamente ecológica (sino, entro en crisis y empeora mi estado de salud general); mi agua (para beber, ducharme, etc.) filtrada o mineral, mi ropa (de vestir, de cama, etc.) ecológica, tener un purificado de aire específico para SQM con filtros de carbón activo, usar mascarillas faciales con carbón activo, etc.

        En fin, no l entretengo más. Le dejo. El cuerpo lleva un tiempo revelándose, ya de forma cada vez más creciente, y no puedo más. Así que debo ya dejarle, so pena de estar los siguientes días en cama con una crisis por excederme, pues entre algunos de los síntomas crónicas que me provocan mis límites tengo una fuerte fatiga crónica que apenas me deja escribir, leer o hablar algún rato. Además, también padezco electrohiperensibilidad (EHS): o sea, una intolerancia a los campos electromagnéticos (otra enfermedad ambiental que, como con la SQM, el número de enfermos no dejamos de crecer –de ahí que se llamen enfermedades “emergentes, no “raras”–, a pesar de que haya aún pocos médicos que la sepan diagnosticar).

        Permítame sólo un enlace: http://mi-estrella-de-mar.blogspot.com/2011/03/que-es-la-sensibilidad-quimica-multiple.html

        Es de un espacio (gratuito, porque mi salud no me permite trabajar, así que tampoco puedo “invertir” en nada), que llevo con un esfuerzo titánico. La salud apenas me da para actualizarlo al menos una vez por semana. Sólo es para “explicarle” con él lo que es la SQM, e invitarle a reflexionar sin perderse en detalles de si “esto que he dicho” o “lo otro”. Pensemos y veamos en global, y desde lo que hizo que la ciencia avanzara desde siglos pasados a la actualidad: la intuición, la “empatía” científica, y ese ver más allá de lo que nuestro entorno ve o “quiere ver” (incluido el “entorno” predominante científico, con sus líneas de investigación y de forma de abordaje de “moda”). Dicen que Einstein dijo lo de “Nuestras teorías determinan lo que medimos”. Pues eso: primero encontremos el camino correcto de investigación para no avanzar por el que no lo es; y con ello tendremos la mitad del trayecto ya hecho…

        Un cordial saludo,

        María José Moya
        Colaboradora en medios de comunicación, autora de Mi Estrella de Mar (espacio pionero en sensibilidad química múltiple, con sellos acreditativos sanitarios, y colaboradores sanitarios, legales y medioambientales)

        http://mi-estrella-de-mar.blogspot.com/

        ………………………………………….

        –1– No en balde fui bibliotecaria-documentalista durante años, y en organismos de prestigio; además de ser alumna aventajada con muy buenas notas en mis estudios a pesar de las contrariedades de la vida por las que “no debería haber cursado estudios superiores”, y aún así, tuve una vida dedicada al estudio, porque simplemente, me gustaba aprender.

        –2– Si algo me ha enseñado la vida es que las opiniones de la gente no se modifican, por mucho que uno le presente elementos sólidos, diga, o haga. Por tanto, aún menos con mi salud tiene sentido –la mayoría de las veces–, exponer un punto de vista, o unas fuentes, o un testimonio. Simplemente, porque no se van a tener en cuenta, y ni tan siquiera se va a reflexionar sobre ello por parte de “el de enfrente”. La experiencia me dice que quien quiera saber, buscará; y quien no, no buscará (y ni aunque le pongas las cosas delante, cambiará… ni tan siquiera reflexionará. Y no lo comento con ánimo “pesimista” –no lo soy–, sino con un juicio realista de “lo que hay” y lo que es el Ser Humano).

  6. Polarizador dijo:

    Realmente esta fue una excelente entrada!

    Desconocía este hecho y me ha impresionado terriblemente. Generalmente me siento tan impotente frente a esas “campañas de desinformación” que termino pensando que estas rebeliones son imposibles; pero no lo son, sólo hay que ponerse las batas más seguido.

    Saludos.

  7. Pingback: Los alimentos transgénicos y la rebelión de las batas blancas | PHP SPain

  8. Juan Carlos dijo:

    Saludos, soy digamoslo asi una persona de a pie, normal y corriente, sobre este tema quisiera decirte que no tenemos mucha informacion, y a mi parecer , esta bien que avancemos en todos los aspectos, pero te dire en lo que me afecta , es 100% seguro que un alimento transgenico no me afectara en nada? se que todos los conservantes, colorantes y aditivos no son seguros al 100%, pero estamos mas informados al respecto, por que un alimento OMG no se indica que gen se ha modificado y para que mientras en un conservante podemos saber de donde sale y que hace ( no del todo su efecto a largo plazo), conozco la industria de la alimentacion y si puedo decirte que comemos basura y la tendencia es asi a peor calidad, asi que segun esa tendencia tengo que pensar que la modificacion genetica es mayor rendimiento para mayor beneficio no de consumidor final sino de las empresas.

    Gracias y disculpa por extenderme tanto

    • Hola Juan Carlos. No te disculpes por extenderte, te lo agradezco. Voy a hacerte dos comentarios. El primero de ellos es acerca de la seguridad. Te puedo asegurar que los controles que se les realizan a los alimentos transgénicos son infinitamente superiores a los de la comida que tu o yo probemos hoy…aunque veo complicado que encuentres transgénicos en el mercado por presiones surrealistas. Sobre el tema del enriquecimiento estoy de acuerdo que las empresas quieran enriquecerse (al igual que tu y yo) pero el consumidor también gana en esto…en el próximo artículo acerca de transgénicos hablaremos de ventajas e inconvenientes…espero tu participación.
      Un abrazo

  9. Alive dijo:

    Increíble. No conocía la historia de la revolución de las batas blancas, y me ha sorprendido bastante.
    Efectivamente, el miedo y el odio a los transgénicos viene de la ignorancia y de los medios y los pseudoecologistas.

    Saludoss.

  10. Ernesto dijo:

    Interesante, pero no se ha mencionado el tema de la biodiversidad, probablemente en paises en que se cultiva un reducido numero de variedades eso puede no ser un problema. Pero para los países del área andina, es un alto riesgo contra las diversas variedades de productos como la papa, que aun no se terminan de catalogar.

    Y…. ¿por que Monsanto esta presionando a nuestros paises para que les abran las puertas? Antes que impulsar los transgenicos debemos impulsar la biodiversidad y evitar que los monocultivos (trans o no) tomen el control de los campos

    http://peru21.pe/noticia/662897/brack-advierte-presiones-transgenicos

    • Gracias Ernesto. Estoy de acuerdo contigo en la importancia de la biodiversidad. Sin embargo no hay que caer en el error de enfrentar los transgénicos con la biodiversidad. Por otra parte Monsanto, como cualquier otra empresa, intenta abrirse nuevos caminos…es ley de vida y que conste que jamás he tenido vinculación alguna con ninguna empresa biotecnológica.
      Un saludo desde España.

  11. Laura Martínez dijo:

    Este comentario va a colación de lo que ha dicho Juan Carlos…yo no diría que tenemos mucha o poca información, creo que el problema está en tener demasiada desinformación, mucha desinformación…quizá si tuvieramos mucha o mucha mala información sería mejor que tener tanta desinformación (perdón por la repetición)…sólo quería aportar esta idea.
    Por cierto, realmente interesante leerte Jose Manuel, saludos!

    • Gracias Laura…has dado en el clavo. El problema es la desinformación, no lo podías haber definido mejor. Ahora bien, ¿por qué estamos desinformados?¿a quién responsabilizamos?. De nuevo gracias por tu comentario y te espero en otros artículos. Jose

  12. Ernesto dijo:

    Información, justamente esa es la clave , y no ayudan mucho informes sesgados con funcionarios con pasado en empresas dedicadas a ese tema… revisar:

    http://lavaca.org/notas/15-anos-de-soja-la-prueba-del-delito/

  13. Gonzalo dijo:

    He leído las tres entradas con la etiqueta “transgénicos” y queda clara tu más que bien informada postura. Aun así y siendo yo lego en la materia y cercano a algunas de las tesis ecologistas que críticas, me gustaría hacer algunas preguntas con la intención de provocar la redacción de otro artículo que intente responderlas. Lo hago a pesar de imaginar el hartazgo del autor de este diario sobre el tema, y lo manidos que deben resultarte muchos de los argumentos que las siguen, pues soy incapaz de evitar escribir parte de mi opinión sobre ellas. Intentaré ser conciso.
    1. ¿Son perjudiciales para la salud por ser OOMMGG o por cómo se tratan?
    En el segundo de los casos no serían más peligrosos que los convencionales o tradicionales. No creo que se pueda responder de forma general a la pregunta, pues puede imaginarse un OMG que como resultado de la modificación exprese una toxina, aunque los genes per se nunca puedan ser dañinos. Me parece impensable que algo así pudiese llegar a la cadena alimenticia si los controles son lo serios que parecen ser. Siempre cabe preguntarse si lo sabemos todo sobre algún campo en particular, en este caso la toxicología, por lo que la aplicación rigurosa del principio de precaución recomendaría parar en seco su producción. En favor de este último argumento pueden encontrarse casos tan escalofriantes como el de los disruptores hormonales, tema del libro de terror Nuestro Futuro Robado.
    2. ¿Son perjudiciales para el medioambiente? ¿En qué sentido?
    Para esto, de nuevo, habría que tomar caso por caso y enfocarse en los modos de producción. La polinización cruzada puede ser un problema si el OMG en particular muestra una mejor adaptabilidad al medio que las variantes naturales y resulta en una disminución de la biodiversidad o en una alteración de la cadena trófica.
    3. ¿Son económicamente perjudiciales?
    La cuestión que me llama la atención es la creación de mecanismos de creación de dependencia del agricultor de la empresa productora; que estos se diseñen explícitamente con objeto de maximizar la inversión puede tener consecuencias indeseables. No son muchas las capaces de sacar al mercado nuevas semillas, de modo que la situación monopolista creada por la extensión de estas prácticas podría poner en peligro ciertos modos de producción agrícola. Es evidente que esto no es un gran problema para la producción en masa de alimentos, pues está ya está en pocas manos. Tan importante es esta cuestión como preguntarse si es inteligente y responsable consumir fresas onubenses durante el invierno polaco, o pimientos chilenos en Huelva y parece que a más gente le horroriza lo transgénico que lo transatlántico.
    Como ves tengo una opinión parcialmente formada, pero creo que lo suficientemente abierta como para poder modificarla. Sé que todas y muchas otras preguntas relevantes han sido respondidas en varios sentidos y que desgraciadamente se mezclan aspectos científicos con sociales, culturales y políticos. Pero ¿es posible no hacerlo? ¿Es el argumento científico prístino y está aislado de los otros? Otro temita que me quiere quitar el sueño desde hace años por culpa de Kuhn y Feyerabend y que creo debe tenerse en mente cuando se hace uso del principio de autoridad al citar artículos de revistas científicas.
    Por cierto, esta entrada me ha recordado el documental Mais im Bundeshuus del 2003 que aunque trate sobre transgénicos en Suiza también es bastante esclarecedor sobre cómo se toman las decisiones en política y quienes influyen en ellas, incluso en una de las democracias más participativas que existen.
    Para terminar me excuso por no ser tan valiente y diligente como tú para tener mi propio diario en el que exponer estas opiniones y abusar del espacio en el tuyo con un comentario tan largo.

    • De nuevo vuelves a sorpenderme con tu comentario acertado. Pienso dedicar una serie monográfica a los perjuicios/ventajas de los transgénicos…lo que no sé es cuando. Agradezco tus sugerencias pero debo objetar dos cosas a tu comentario. 1) No me canso de hablar de estos temas. 2) Es una pena que no te lances a tener tu propio blog.
      Un saludo
      Jose

  14. Ana Gabriela dijo:

    me gustó mucho, muy informativo…y creo que no es una perdida de tiempo! ánimo!

  15. Pingback: Scientia: 1 año, 100 post | SCIENTIA

  16. Pingback: El Imperio Lactobacilo contraataca: la “Global Alliance for Probiotics” | SCIENTIA

  17. Elisa dijo:

    Me parece que una de las cosas que debemos hacer con la ciencia es divulgarla, precisamente, y en un tono sencillo, tal que sea entendido por cualesquier individuo interesado en el tema, ya que es muy importante que la ciencia llegue a las sociedades y al entendimiento de los individuos para que se genere el conocimiento.

  18. Alicia dijo:

    Me temo que hace bastante me situé, gracias a una divulgación de una bióloga que había sido bastante importante en este campo, MAE-WAN-HO http://en.wikipedia.org/wiki/Mae-Wan_Ho, con cierto resquemor en cuanto a las implicaciones que la ingeniería genética podía tener en nuestras vidas, no solo con respecto al aspecto inmediato (nutricional y de salud), sino a lo que implicaba sobre ciclos de biodiversidad, ética y aspectos medioambientales y sociales complicados de asimilar, si fueran tomados bajo el rasero de excluyente de “o bueno o malo, pero no los dos a la vez”.

    Hasta el momento no conocía lo que denominaba patentes sobre la vida, ni la lucha que estaban lidiando en la India para que una de sus plantas con propiedades herbicidas, no pasase a manos de los laboratorios (Monsanto), y provocase que las condiciones empeorasen aún más, al comercializar una planta que se daba en el medio natural, e impedirle el acceso que hasta ahora habían tenido de forma local, y que a partir de entonces deberían comprar. Eso es un desastre social y medioambiental (porque van de la mano)

    También, en cuanto a las respuestas que podía dar el medio (interrelaciones), con organismos modificados genéticamente. El problema de las barreras entre especies, que podía verse afectado, y que así ha sido. Enfermedades que antes solo se daban en una especie particular (y eran endémicas), ahora podían pasar a otros animales, incluyendo nosotros, por ejemplo con la alimentación, o por estar en el mismo espacio.

    También recuerdo, escasamente, porque lo leí a los dieciocho, lo complicado que era controlar las respuestas que daba el medio a estas modificaciones, por lo que los estudios a largo plazo eran insostenibles, y casi aparecía una señal de peligro diciendo: que no se os vaya de las manos, por Tutatis.

    Digo, que estoy abierta a ampliar varias ideas, y no considero a los transgénicos el mal encarnado, pero tampoco les doy la bendición absoluta a las empresas que trabajan con ellos, ni a las consecuencias que podría tener utilizados de cierta manera.

    A mi juicio, y para subsanar el hecho de que algunos estudios se hagan a favor de, los estados deberían financiar las investigaciones. Al menos, una gran parte. Porque, uno se pone a conocer lo que implica el adelanto en I+D de forma privada en cuanto a medioambiente y sociedad, y le da así como un escalofrío de mal rollico.

  19. Alicia dijo:

    (acabo de leer lo que ha dicho Gonzalo, e iba por esa línea)

  20. Juseín dijo:

    Hola muy buenas…respecto a este tema únicamente comentar, también como científico, que parece que actúemos de forma ajena al mundo que nos rodea y obviamos cualquier tipo de repercusión más allá de lo que es puramente ciencia. Que sea un avance científico no tiene porque implicar que sea un avance social. A veces nos preocupa más el cómo que el por qué. Sinceramente creo que con los transgénicos pasa algo similar. Y ya no entro a comentar mi opinión sobre Monsanto, Pioneer, Nestlé y compañía…pero me resulta bastante extraño que justamente en Suiza donde tiene la sede Nestlé, posiblemente la compañía agroalimentaria más grande de Europa y/o el mundo, se revierta por un movimiento “científico” una campaña anti-OGMs sin que haya algún tipo de presión/intencionalidad por parte de la compañía. Un ejemplo de su forma de actuación está en el documental austríaco “Nosotros alimentamos el mundo”. Y ya ni hablar de Monsanto, que humildemente Jose, no me parece una empresa más que haya que tratar con impunidad.

    Por otro lado, completamente de acuerdo con el hecho de fomentar la divulgación científica a personas ajenas al mundo de la ciencia. Precisamente creo que a muchas de las empresas comentadas les interesa que exista desinformación para el consumidor. Y me alegra mucho descubrir blogs como éste, estos debates me parecen tremendamente enriquecedores.

  21. Pingback: Scientia en las ondas: Mi opinión personal sobre los alimentos transgénicos | SCIENTIA

  22. Rocío dijo:

    Sé que llego un poco tarde, pero casualmente he topado con este blog tras leer un libro en cuyo contenido aparece un capítulo del autor del blog y me interesé por conocer su trayectoria. Estoy especialmente interesada en estos temas (sobretodo transgénicos) y de forma similar a lo que me ha evocado el libro que leo, este artículo vuelve a hacerlo, saliéndose por la tangente, con un contenido que no le hace honor al título. Para empezar Suiza no se opuso a la ingeniería genética ni a la biotecnología (no sé como se ha podido llegar a decir eso conociéndolos), sino que se opuso y con mucha razón al cultivo y comercialización de alimentos transgénicos. Desgraciadamente en la actualidad ahora sus campos están también plagados de Syngenta (visto por mis propios ojos). Confundir este detalle es lo que hace que la divulgación, científica o no, deba ser contrastada obligatoriamente para llevar finalmente a un posicionamiento. Y es ésto justamente lo que pasa con la oposición del público en general frente a los alimentos transgénicos. Afortunadamente no entienden de ADN e ingeniería genética, pero sí entienden de acaparamiento de tierras, hambre, monocultivos, enriquecimiento de unas pocas multinacionales a costa de cualquier cosa, incluso de la salud (http://www.youtube.com/watch?v=ty4BTLuK5L0&feature=share&list=UUK3vtEGEsuayKF_xUHyK7RA). Entendemos de semillas históricas, tradiciones, campesinado y mano de obra barata. Entendemos de medio ambiente, contaminaciones cruzadas entre cultivos convencionales y transgénicos, pérdida de la biodiversidad, extinción de especies, uso masivo de pesticidas, etc. Desde el momento que la ciencia sale del laboratorio al mundo, ésta debe encajarse en una visión holística que tenga en cuenta todos estos factores y no únicamente los detalles de cómo se hace un transgénico por ingeniería genética en un eppendorf del laboratorio. De todos modos, me alegro de que existan este tipo de iniciativas y plataformas para poder compartir y aprender entre todos.

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  25. Pingback: Entrevista a José Manuel López Nicolás | Ciencia | Kubilha

  26. No sé si leerás esto por ser de una entrada antigua. Acabo de leer tu entrada de 7 de junio, por la cual no puede más que felicitarte, aunque en realidad no haya nada que celebrar. Como tantas otras es una situación que no se debería producir, aunque en este caso te toca de cerca y lo as sabido transmitir a la perfección. Gracias por contarlo y por denunciarlo públicamente.
    De esa entrada he saltado a esta otra en la que tratas de las actitudes ante los transgénicos. El tema de la opinión pública con respecto a la ciencia que me interesa en particular, hasta el punto que es parte de mi trabajo. Tengo varias preguntas al respecto que me gustaría hacerte y algún comentario. De paso te mando la dirección de lo que un grupo de colegas escribimos por Valencia.
    Sobre todo mi pregunta es si en ese estudio que dirigiste encontrasteis una relación significativa entre ignorancia/desconocimiento ante los transgénicos y rechazo. No tengo datos, y por eso pregunto, pero mi impresión es que puede haber igual o mayor rechazo entre personas que tienen mayores conocimientos básicos sobre ciencia que entre aquellos cuyos niveles son más bajos. ¿Es así?
    Y en cuanto al comentario:, los resultados de los estudios recientes sobre la formación de actitudes sobre los desarrollos científicos muestran que el conocimiento o la información tiene menos peso del que se creía o que se le daba. Son otros factores de tipo no cognitivo, como pueden ser afectos, emociones, marcos en los que se encaja la información, el tipo de mensaje mediático, quien la da, etc, quienes más ayudan a conformar las actitudes de la opinión pública respecto de los desarrollos científicos. Si esto fuera así, entiendo que habría que replantear no como se está haciendo la divulgación científica, pero sí la línea o enfoque que mayoritariamente se sigue; algo que de alguna manera, no sé si consciente o inconscientemente tu ya estás haciendo, por lo que te he leído y visto.

  27. Han pasado un par de años desde que se publicó esta nota y no ha perdido en lo más mínimo su vigencia. Lamentablemente dicho sea de paso.
    Colaboro a divulgarla y espero de todo corazón, que sirva de algo.
    Un abrazo.

  28. gregoriovazquez dijo:

    http://mun.do/1jHcYJE NADA QUE COMENTAR. QUE ALGUIEN DE UNA SOLUCIÓN PARA LOS 7 MIL MILLONES QUE SOMOS.

  29. Pingback: Muera la Inteligencia | José ‘Scientia’ Nicolás: “¿Qué cojones tienen que decir los políticos a un reglamento redactado por científicos?”

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