Los fraudes científicos de ayer…y de hoy

Hoy traigo a Scientia un tema que en las últimas semanas me trae de cabeza…los fraudes científicos. Pero no, no solamente les voy a hablar de los mas conocidos por la comunidad científica, que también, sino de aquellos que se producen día a día en los laboratorios de investigación. Vayamos por partes.

El hecho de que la ciencia haya demostrado ser un arma de gran poder no solamente para transformar el mundo, sino también para explicarlo, reside en gran parte en el famoso “método científico”, una filosofía y un conjunto de prácticas que constituyen la principal herramienta para evitar el fraude científico.

Sin embargo, los fraudes científicos han acompañado a la ciencia desde hace muchos años. El gran periodista científico Horace Freeland Judson clasificó los fraudes científicos en tres categorías que han sido revisadas recientemente en el maravilloso libro “Rivalidades científicas” de Joel Levy:

1) Fabricación.

Es el menos sibilino de todos…la mentira al poder. Me invento unos datos, los publico y a otra cosa mariposa. Pero a algunos científicos se les ha ido la mano en la fabricación de resultados.

 El caso más flagrante fue el de Hwang Woo Suk, el “investigador” surcoreano que se autoproclamó el primer científico que había logrado clonar a un perro…el querido Snuppy. Pero su gran “aportación a la ciencia” vino cuando publicó en 2004 un artículo en la revista Science en el que aseguraba haber logrado por primera vez la clonación de embriones humanos…la gran notica esperada por muchos.

Después de una meteórica carrera científica, con artículos publicados en las principales revistas, y cuando el héroe Hwang estaba a las puertas del Premio Nobel, se descubrió que todo era un montaje, que los resultados se los había inventado y que ni Snuppy no era lo que parecía…Archivos confiscados, ordenadores intervenidos…un espectáculo bochornoso que acabó con una condena a dos años de cárcel por un tribunal de Seúl por malversación de fondos estatales y violación de leyes bioéticas.

Claro que otro que no se le quedó a la zaga fue Jan Hendrik Schön, el joven físico alemán que a bombo y platillo anunció la creación de transistores moleculares…En lo que fue calificado con el “mayor fraude de la física en los últimos 50 años”, Schön fue descubierto también a punto de ser nominado al Premio Nobel.

2) Plagio.

Este tipo de fraude está referido tanto a ideas como a palabras. A pesar de que es complicado de demostrar en la mayoría de los casos, ya que la comunidad científica permite usar ideas desarrolladas por otros investigadores para aplicarlas a nuestros propios experimentos, hay casos de plagio que son flagrantes.

Hace pocos meses unos científicos españoles, de cuyo nombre no me quiero acordar, copiaron al pie de  la letra un artículo publicado en una revista científica por unos colegas brasileños. El artículo era literalmente idéntico y los investigadores españoles se habían limitado a cambiar los datos obtenidos por el grupo brasileño por los obtenidos en sus experimentos…Los pillaron y tuvieron que retratarse públicamente…penoso.

No estoy de acuerdo con aquellos investigadores que promulgan como fraude científico el hecho de que los directores de grupos de investigación aparezcan como autores en trabajos donde, según algunos, su contribución haya sido mínima. ¿Es que la labor de crear un grupo, obtener fondos, estructurar el equipo, diseñar líneas de investigación no es suficiente? ¿También hay que ponerse la bata, hacer los experimentos y escribir el trabajo?…“No confundamos la velocidad con el tocino”.

3) Falsificación.

Hace poco hablamos en Scientia de este tipo de fraude científico. El mítico Pasteur sabía mucho de esto. La falsificación se produce cuando se “modifican” intencionadamente los resultados obtenidos en un experimento para que se ajusten lo máximo posible a nuestras hipótesis previas.

Estas modificaciones no solamente se refieren a cambiar unos datos por otros, sino que también incluye lo conocido como efecto del “último cajón” donde los resultados no convenientes se “guardan con llave en el último cajón de nuestro escritorio” mientras que resaltamos los que nos interesan. Dos ejemplos me vienen a la memoria.

Por un lado Robert Andrews Millikan empleó diminutas gotas de aceite para determinar la carga del electrón en el famoso experimento de Millikan. Años más tarde se descubrió que sus resultados, que le valieron ni más ni menos que el Premio Nobel de Física en 1923, estaban falseados…había excluido dos terceras partes de sus medidas originales…¡¡¡vaya tela!!!

Pero el premio gordo se lo llevó Pasteur que, en su guerra particular con Pouchet por desmontar la teoría de la generación espontánea, guardó en su último cajón ¡¡¡el 90% de los resultados obtenidos en sus experimentos!!!

 

 A pesar de que hay algunos estudios que indican que el fraude científico es una práctica más común de lo que acaba finalmente por conocerse, sinceramente pienso que los casos que he expuesto dentro de la clasificación de los fraudes científicos son excepciones.

Es posible que con lo que acabo de comentar me consideren un infeliz investigador que se cree todo lo que lee, pero en el carnet de científico viene la obligación de no poner continuamente en duda los resultados que aparecen en las revistas científicas de prestigio…al menos hasta que alguien me demuestre lo contrario.

Otra cosa es el tipo de fraude que les voy a contar ahora…

Hace un par de semanas cogí un monumental “cabreo científico” que aun me dura.

Una prestigiosa revista científica del campo de Ciencia y Tecnología de los Alimentos me envió un trabajo realizado por un grupo de investigación chino para que lo sometiera a evaluación.

A pesar de que esta tarea no está remunerada y me quita mucho tiempo ya que hay que hacer la revisión de forma rigurosa, creo que es mi obligación como miembro de la comunidad científica no negarme a esta labor…por ahora.

El trabajo no era nada del otro mundo pero estaba bien diseñado y ejecutado. Las conclusiones era correctas y la molécula en la que se trabajaba presenta gran interés científico por lo que decidí aprobarlo con “minor revisions”, es decir, que si los autores hacían unas breves correcciones, yo no iba a poner objeciones a su publicación.

Casualmente, a los pocos días recibí, de otra revista científica del mismo área y con un índice de impacto similar, otro trabajo para revisar…precisamente del mismo grupo de investigación chino.

Empecé a leerlo y la cara se me iba cambiando…el contenido científico del trabajo era exactamente el mismo. Las frases puestas en modo activo en el trabajo que acababa de recomendar para la otra revista las habían puesto ahora en pasiva, los datos expuestos en forma de gráficas ahora formaban parte de tablas…pero ni un solo dato, técnica, metodología o referencia que lo diferenciara del primer trabajo evaluado.

Además, lo habían mandado simultáneamente a varias revistas aunque habían informado previamente que no lo habían hecho.

Opté por no contestar en caliente, relajarme e irme a tomar un café para meditar mi contestación. Luego, fríamente, decidí mandar dos correos electrónicos a las dos revistas implicadas en el asunto.

En el primero de ellos, dirigido a la revista de la que acababa de recibir la solicitud de revisión, les dije, tras exponerle el caso, que no solamente no había que aceptar el trabajo (cosa obvia) sino que la revista debía vetar cualquier tipo de publicación de este grupo de investigación en los próximos años y que si no lo hacían no contaran más conmigo para revisar trabajo alguno.

En el segundo mail, enviado a la primera revista a la cual yo ya había contestado positivamente acerca de la publicación del trabajo, les instaba no solamente a denegar el permiso de publicación sino a que no permitiesen a grupo en cuestión publicar en ninguna revista de su grupo editorial.

Como diría el amigo Mourinho“¿Por qué?”…Pues simplemente porque es un fraude científico en toda regla, además de reírse de las revistas de investigación, de los que revisamos los trabajos y de toda la comunidad científica.

¿Y si en vez de a mí la segunda de las revistas implicadas le hubiese mandado el artículo a cualquier otro científico para que lo revisara? No sabría de la existencia del primer envío y tendríamos un mismo artículo publicado en dos revistas¡¡¡con un par!!!

Definitivamente, y a pesar de la dura resistencia por parte de algunos, hay mucho que cambiar en el método científico¿o no?

Jose

Fuentes:
Rivalidades científicas. De Galileo al Proyecto Genoma Humano. Editorial Paraninfo. ISBN: 9788428380751.

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17 respuestas a Los fraudes científicos de ayer…y de hoy

  1. Polarizador dijo:

    He disfrutado mucho esta entrada: felicitaciones.

    Un saludo.

  2. Gracias Polarizador. Me alegro que te haya gustado.
    Un saludo
    Jose

  3. Kike dijo:

    El metodo cientifico no es algo unico, cada uno usa el que mas le interesa, con variaciones. Hay una cosa en la comunidad cientifica que es comun, y es la revision por pares y la publicacion. Esto hace que muchos cientificos necesiten publicar para obtener financiacion o prestigio, y por tanto cometan fraudes, pero el fraude es pequenno comparado con el numero de articulos publicados. Puedes ver un par de preguntas que respondi en mi blog sobre el sentido de la revision por pares y el reconocimiento cientifico aqui: http://mifilosofiacasera.blogspot.com/2010/11/reconocimiento-cientifico-y-evaluacion.html
    Un saludo!
    Kike

    • Jose dijo:

      Hola kike,
      gracias por t comentario. Estoy de acuerdo contigo en que los fraudes son los mínimos respecto a los artículos científicos publicado. Sin embargo, te voy a hacer una pregunta que me ronda la cabeza hace tiempo. ¿De verdad crees que es ético que los autores podamos recomendar a las revistas distintos referees que revisen nuestros propios trabajos?…Yo creo que eso es un tipo de fraude encubierto…y de difícil solución debido a los problemas de los jurnals en encontra referees al no ser una actividad remunerada.
      Un saludo
      Jose

      • Kike dijo:

        Bueno, ahi no se que decirte. Hay veces que cuando publicas algo sabes que mas o menos quien va a ser tu evaluador, ya que te dedicas a un tema muy especifico y todos se conocen. Para esto de la solucion al problema de los evaluadores, yo optaria por una evaluacion abierta, estilo wiki (restringida por supuesto a la comunidad cientifica, no abierta).
        El tema del open peer review esta siendo bien acogido y ya hay algunas revistas que lo estan implementando, con resultados mas que satisfactorios. http://en.wikipedia.org/wiki/Open_peer_review

        Un saludo!

      • Tema complicado de difícil solución…pero evidentemente tu no vas a recomendar un revisor “enemigo”…
        Jose

  4. luismiguel03 dijo:

    je ay muchas cosas cientificas tontas que no sirven para nada

    luismiguel03.wordpress.com

  5. Pingback: Los fraudes científicos de ayer…y de hoy | PHP SPain

  6. Gonzalo dijo:

    Gracias por tu blog. Imagino que será difícil de compatibilizar con el laboratorio y las clases. Quizá por desconocimiento, quizá porque así sea, echo de menos más lugares en los que se reflexione sobre el día a día del científico de forma crítica. Muchas son las cosas que no me gustan de nuestra profesión, aunque de momento más las que sí.
    Querría comentar un caso algo distinto que ejemplifica como no sólo los autores, sino también editores y revistas tienen comportamientos en los límites de la ética. Recibí un artículo para revisar de una de las más prestigiosas revistas en química de un muy conocido grupo en mi campo. La política de aceptación de trabajos de la revista es muy restrictiva y entre otras cosas exige que los resultados presentados sean todos originales así como la interpretación y que representen una contribución totalmente nueva de amplio alcance en la química, no sólo en su campo específico. Además aseguran que si de los al menos tres revisores uno recomienda que el artículo no se publique, será rechazado. El trabajo en cuestión era en realidad la recolección de datos de otros tres anteriores del mismo grupo usando una interpretación de hace 50 años ampliamente superada hoy en día, por lo que recomendé su rechazo sin parar mientes en quien lo firmaba. Varios meses después ¡sorpresa! el artículo aparecía publicado además en un lugar preferente de la revista. Por muchos colegas sé que esta es una situación bastante común, pero de las que pocas veces se habla alto y claro y que no es considerada demasiado mala. Uno de los resultados directos de este tipo de prácticas por parte de las revistas interesadas como empresas privadas con ánimo de lucro, en su mayoría que no todas, es distorsionar los méritos de los investigadores. Y lo hacen porque atraen más lectores ciertas firmas. Por eso me hace mucha gracia la palabra excelencia. Por eso me hace mucha gracia el índice de impacto.

    • Gracias Gonzalo. te puedo asegurar que es difícil…pero gratificante. Estoy totalmente de acuerdo contigo en tu crítica aunque en mi balanza también pueden más las cosas que me gustan de la profesión. Una pregunta…¿por qué no le enviaste un mail al editor para que te explicase por qué lo había publicado con una opinión negativa de un referee?
      Un saludo y me gustaría que entrases más a Scientia ya que comentarios como el tuyo enriquecen.
      Jose

      • Gonzalo dijo:

        Estuve a punto de hacerlo, pero poco antes de la publicación de ese artículo la misma revista y el mismo editor asociado me habían rechazado un artículo tras mucho batallarlo: me costó 3 semanas de peleas con el editor que lo enviase a los revisores quienes al final lo despacharon con un par de líneas los negativos y con un amplio texto de sugerencias el tercero que proponía publicarlo con modificaciones. Imagina pues la que habría sido la reacción de los editores a mi petición de explicaciones. Así las cosas, la opción que me parece más sana es rebatir el contenido de dicho artículo con argumentos estrictamente científicos en una futura publicación, ya bien en esa revista (lo dudo) o en otra más seria de menor impacto.

      • Es una buena opción pero siempre que tu línea de investigación sea la misma que los autores de ese trabajo.

  7. Pablo dijo:

    Genial, me estoy iniciando en el mundo de la investigación (estoy a punto de publicar en Molecular Ecology y ahora en octubre comienzo la tesis) y leer su texto me ha fortalecido mucho mis ideas sobre la necesidad de buscar la limpieza total en la ciencia.

    Un saludo y muchas gracias.

  8. serk dijo:

    Sigo sin entender el problema de que envíen sus trabajos a dos revistas… tengo un producto y varios probables compradores, el que lo quiera y a mi más me convenga sera el que se lo lleve.

    Ademas también lo veo como una manera de proteger tu trabajo extra ( lo primero seria registrarlo en un organismo oficial), si dos redactores tiene mi trabajo en las mismas fechas y uno decide negarme la publicación para luego publicarlo con su nombre se encontrara con que la otra revista lo publica con mi nombre y ya le he jodido el plan, por que estoy seguro que habrá pasado más de una vez y no solo con las huellas dactilares.

  9. esceptico por naturaleza dijo:

    yo no soy cientifico, si curioso y discursivo….. parece que el comentario de Serk no merece respuesta…. es extraño, pues tampoco parece tratarse de un cientifico.
    tengo la sensacion de que el problema de etica entre los cientificos es endemino y estructural, y cada vez mas acuciante ( por contra a la opinion de quien escribe este articulo ).
    es evidente que los mobiles que mueven vuestro “mundillo” son los mismos que el resto de “mundillos”: fama y dinero. y de hecho el publicar ( fama ) sirve para conseguir dinero ( fondos, puestos de responsabilidad con mas fondos…), para conseguir mas fama ( premios como el nobel ) que acarrean mas dinero.
    y es evidente que esta plagado de ladrones de ideas, patentadores de la naturaleza, y soberbios no contrastados ( planck era otro, como pasteur, y etceteras.. ) y que este comportamiento ha estado y sigue estando muy valorado, pues no se rectifican en libros de enseñanza, ni siquiera de las universidades que conceden titulos y renombre a los cientificos.
    curioso me resulta tambien que en este rio revuelto se pretenda polarizar estas actitudes, dando como resultado “los buenos y los malos”, en un discurso que se pretende encerrar en una elite que habla una jerga propia que cada dia se hace mas dificil de comprender a quien no pertenece al “mundillo” despreciando la critica mas amplia de “cualquiera”, y convirtiendo el discurso en mero corporativismo para alguien que tenga una vision un poco mas abierta del mundo.
    mi pregunta a un revisor es ( desde la inocencia de un neofito ) ¿como puede saber si lo que ha publicado alguien es o no valido si no repite los ensayos y simplemente lee un compendio de metodo, resultados y conclusiones? ¿ no esta este proceder en contra del metodo cientifico y por tanto falsea todo lo que toca ?

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