Una peligrosa estrategia contra la obesidad infantil

En las últimas semanas, tres acontecimientos han reabierto el eterno debate de si los medios de comunicación deben mostrar ciertas imágenes para conseguir determinados objetivos.

Muchas voces se levantaron a favor de que se difundieran las imágenes del momento de la intervención de las fuerzas especiales de élite estadounidenses Navy Seals en Pakistán que terminó con la muerte de Osama Bin Laden. Otros, sin embargo, preferían que se mantuviesen ocultas con el fin de no avivar el fuego terrorista.

La semana pasada, y con motivo del terrible terremoto que asoló la ciudad hermana de Lorca, fuimos espectadores de una fuerte polémica relacionada con la conveniencia o no de mostrar las crudas imágenes que reflejaban los devastadores efectos, tanto personales como materiales, de los dos movimientos sísmicos que sorprendieron a esta ciudad del sureste español.

Tengo que reconocer que mi posición en estos casos no está bien definida. Es cierto que la noticia no debe ocultarse y que mostrar la realidad tal y como se ha desarrollado es un ejercicio de libertad informativa. Sin embargo, no es menos cierto que la frontera entre la noticia y la ética periodística es muy débil, y los efectos secundarios de mostrar ciertas imágenes pueden ser, en el caso de la muerte de Bin Laden, muy peligrosos, y en el caso del terremoto en la Ciudad del Sol, herir la sensibilidad de muchísima gente afectada.

Sin embargo, en el tercer caso de imágenes polémicas, Scientia si tiene una opinión claramente definida.

Como ya hemos comentado en este blog, la obesidad infantil es uno de los grandes problemas sanitarios de este siglo XXI. Además, en algunos países como es el caso de EEUU, esta enfermedad está teniendo efectos devastadores.

Muchas acciones para combatir la obesidad infantil se han puesto en marcha. Medidas gubernamentales, inicativas escolares, posturas empresariales, actitudes de los padres, etc. son algunos ejemplos de dichas acciones. Algunas de ellas están obteniendo resultados claramente positivos pero otras…no tanto.

En este marco, y desde principios de este mes de Mayo, una polémica campaña publicitaria norteamericana denominada “Stop Child Obesity” pretende, por una parte, disminuir los índices de obesidad infantil en Georgia, el segundo estado con mayor obesidad infantil del país y, por otra, advertir sobre el rol que podrían tener los padres en la condición de sus hijos.

Con el objetivo de diseñar la campaña, la asociación Georgia Children’s Health Alliance, responsable de la misma, realizó previamente una encuesta en Georgia a los menores de 18 años. A los encuestados se les consultó si se encontraban conformes con su peso e imagen corporal. La mayoría de los niños con sobrepeso u obesidad no solamente reconocieron sentirse molestos con su condición física, sino que además admitieron que sus padres habían desempeñado un rol fundamental a la hora de su educación nutricional.

Además, los menores reflejaron en la encuesta que sus problemas de peso estaban teniendo efectos mucho más allá de los meramente sanitarios ya que eran objetivo de las mofas de sus compañeros de colegio, tenían menos amigos, no estaban a gusto con la ropa que se veían obligados a emplear, etc.

Fruto de estos datos, la Georgia Children’s Health Alliance diseñó una campaña publicitaria para combatir la obesidad en la cual actores dramatizaron cuatro historias contadas por niños obesos.

En los videos que forman parte de esta campaña se vincula el sobrepeso de los niños con la nula aceptación de la enfermedad por parte de sus padres.

Además, se responsabiliza a los padres del daño físico y psicológico que viven sus hijos.

Por último en estas historias se ve reflejada la discriminación social a la que se ve sometida el niño con un tono algo…burlesco.

Esta campaña anti obesidad infantil se enmarca dentro de un fenómeno nacional norteamericano en un momento en el que diferentes estados y ciudades, e incluso la Casa Blanca con Michelle Obama a la cabeza a través de su campaña “Let´s move”, incrementan sus esfuerzos para luchar contra la obesidad.

Sin embargo, desde que comenzó esta campaña publicitaria, llevada a cabo en televisión, internet y vallas publicitarias, diversas voces escépticas y críticas se han levantado en su contra.

Por una parte, asociaciones como la National Association to Advance Fat Acceptance y la Yale Rudd Center for Food Policy and Obesity han criticado fuertemente la campaña por considerar que estigmatizan tanto a los niños como a sus padres, aunque reconocen que la valoración negativa de la obesidad ha trascendido el ámbito médico, ampliándose a espacios como el educativo, laboral y los medios de comunicación.

Personalmente pienso que, si las personas obesas y con sobrepeso son acosadas y asediadas a través de estas campañas, es bastante probable que continúen reproduciendo hábitos alimenticios nocivos y evitando la actividad física.

Es cierto que los padres tienen parte de culpa en la obesidad que puedan presentar sus hijos pero ni son los únicos responsables (gobiernos, colegios, asociaciones de padres e industria alimentaria están muy implicados) ni este tipo de campañas es forma de que enmienden su actitud…a lo mejor si les enseñamos como actuar mediante la educación nutricional las cosas irían mejor.

Además, y aun reconociendo que el objetivo último de estas campañas es muy loable, es muy posible que esta forma de mostrar la obesidad infantil puede llegar a empeorar la situación aumentando los problemas de discriminación, acoso y asedio.

Es posible que alguno de ustedes piense que, al tratarse de una campaña contra la obesidad infantil en EEUU, el problema no nos afecta…Nada más lejos de la realidad…España es el segundo país de la Unión Europea, por detrás de Malta, con mayor porcentaje de niños obesos o con sobrepeso entre los 7 y los 11 años.

En definitiva, como mostramos en un post publicado hace unos meses en Scientia, hay otras formas de combatir este problema lejos de este tipo de campañas pero el querer crear conciencia a costa de causar burlas buscando culpables únicos…como que no.

Jose

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Una respuesta a Una peligrosa estrategia contra la obesidad infantil

  1. Pablo Marcos dijo:

    Felicidades por tu entrada, me parece brillante y con tu permiso voy a compartirla en facebook para concienciar un poco.
    un abrazo

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