La crisis climática y el desperdicio alimentario

Hoy he decidido escribir acerca del efecto de la alimentación y la agricultura sobre el medio ambiente. Dentro de las recomendaciones para mejorar la salud de nuestro planeta destacan reducir el consumo mundial de carnes rojas y azúcar; duplicar la ingesta de frutas, verduras y legumbres; reducir la  emisión de dióxido de carbono, reducir drásticamente la contaminación por nitrógeno y fósforo, limitar el empleo de agua, no aumentar más el uso de tierra… Pero hay una recomendación de la que poco se habla. Es absolutamente necesario reducir un 50% el desperdicio alimenticio, una de las grandes lacras del siglo XXI. Para producir alimentos se emplean enormes cantidades de agua, tierra, productos químicos, etc. con gran impacto sobre el medio ambiente. Si no desperdiciáramos tantos alimentos el daño medioambiental se reduciría. Analicemos hoy, siguiendo los informes publicados por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, en qué puntos de la cadena alimentaria se producen los mayores desperdicios y así sabremos cómo revertir la situación.

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Comida desperdiciada

  • PRODUCTOR

La producción primaria es el primer eslabón de la cadena. En el ámbito agrícola, las pérdidas y el desperdicio de alimentos se pueden dividir en dos categorías: los alimentos que no se cosechan, y los alimentos que se pierden o desechan entre la cosecha y la venta en origen. Dada la variación y los riesgos inherentes a la agricultura, en muchas ocasiones, es difícil para los agricultores ajustar la oferta a la demanda. Así mismo, existen productos que no pueden ser cosechados o comercializados debido a los daños causados por plagas, enfermedades o por el clima, lo que da lugar a que se planten o siembren más producciones de las que se demandan en el mercado, con el fin de protegerse de las consecuencias de las inclemencias y adversidades. Otra causa de las pérdidas y desperdicio en esta etapa la encontramos en la praxis de la recolección selectiva para reducir gastos posteriores, dejando en el campo cualquier producto que no vaya a pasar los estándares mínimos de calidad en cuanto a forma, tamaño, color, y maduración.

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Producción  primaria

  • TRANSFORMADOR

Una vez recogida la cosecha, la principal causa de pérdidas y desperdicio alimentario en los países desarrollados es la eliminación de los productos por tener en cuenta criterios de calidad comercial exigidos por las normas de calidad y por el mercado, como calibre, color, peso, defectos, contenido en azúcares, etc. La industria alimentaria se encarga de la preparación o elaboración de los alimentos utilizando la materia prima que llega desde la producción primaria. En dicho proceso se producen algunas pérdidas como consecuencia de un cierto deterioro de las materias primas o bien por peso, forma o apariencia inadecuada, o envases dañados, sin que por ello la inocuidad, el sabor o el valor nutricional de estos alimentos se vean afectados. Las diversas operaciones de transformación generan así mismo pérdidas cuando las partes comestibles (piel, grasa, piezas de los extremos) y las partes no comestibles (huesos) se extraen de los alimentos.

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Transformador

  • DISTRIBUIDOR

Los productos preparados por la industria se ofrecen al consumidor en establecimientos minoristas. Así mismo, los productos frescos llegan a estos establecimientos a través fundamentalmente de los mercados mayoristas y de las plataformas logísticas de distribución. El transporte y una manipulación adecuada de los alimentos son especialmente importantes en esta fase de la cadena de suministro, principalmente con productos perecederos que requieren condiciones de frío, y en los que la cadena de frío no debe romperse. Además del deterioro del producto, resultado de su carácter perecedero, cabe destacar los desechos generados ligados a las fechas límites de consumo (caducidad y consumo preferente), así como las pérdidas y el desperdicio de alimentos debidos a la manipulación del consumidor en los autoservicios.

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Distribuidor

  • RESTAURADOR

En la restauración también se produce un desperdicio significativo de alimentos tanto en las cocinas como en la sala. Se calcula que un restaurante español tira 2,5 kg de desperdicio de media al día, lo que supone un coste de 3.000 euros a la basura de media cada año. La dificultad de planificación entre la oferta y la demanda o el trabajar con productos de vida útil corta hacen que existan ámbitos importantes de mejora para reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos. Entre las distintas posibilidades que se pueden considerar para reducir el desperdicio en el sector, se encuentra el realizar una planificación de la compra eficaz, un almacenaje adecuado, cuidar la preparación y manipulación de los alimentos, diseñar los menús de acuerdo a las existencias, ajustar las raciones a la demanda y, como últimas opciones, reciclar los desechos optimizando su rentabilidad en consonancia con el respeto al medio ambiente.

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Restaurador

  • CONSUMIDOR

Los hábitos de consumo que se han tenido hasta el momento y la actitud del consumidor en algunas regiones del planeta han conllevado una importante generación de desperdicios alimentarios. En los hogares, los malos hábitos a la hora de planificar y hacer la compra y una gestión inadecuada de los alimentos conllevan a que se produzcan desperdicios en cantidades importantes, que podrían evitarse. Se ha constatado que otra de las causas de desperdicio de alimentos en los hogares, es la falta de comprensión de la información indicada en las etiquetas, en cuanto a su conservación o caducidad. Entre los productos sin utilizar que más se desperdician en España se encuentran las frutas y hortalizas y las verduras, con un 46% del volumen de productos sin utilizar, seguido de los derivados lácteos (13%). Los desperdicios más significativos en el apartado de alimentos cocinados son las lentejas, ensalada verde y tortilla de patata.

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Almacenamiento por parte del consumidor

Estimados lectores, tras lo que han leído la conclusión es clara. Es  cierto que es sector alimentario debe prestar especial atención a la forma de reducir el desperdicio alimentario, pero no es menos cierto que lo ciudadanos tenemos mucha responsabilidad de ello. Por motivos sociales, económicos y medioambientales debemos actuar urgentemente…o las consecuencias serán  irremediables.

Jose

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