¿Quién era Michaelis-Menten?

Sabía yo que alguien me lo reprocharía…y en el fondo tiene razón. Hace poco mostré abiertamente en un post mi gran amor por la ciclodextrina, mi compañera de peripecias investigadoras en los últimos 15 años. Pero lo que no dije, y alguien me lo ha reprochado, es que previamente, cuando comencé en este bendito trabajo de la investigación, hubo alguien que me sedujo hasta límites insospechados. …mi querida lipoxigenasa.

Esta enzima, perteneciente al grupo de las oxidorreductasas, está implicada en procesos tan aparentemente tan dispares como la oxidación lipídica, el blanqueamiento de harinas, la generación de aromas alimentarios o los procesos de respuesta inflamatoria. Durante años compaginé su estudio con el de los procesos de encapsulación…pero al final terminé casi aparcándola en el olvido…casi.

Sin embargo, y a pesar de que esta enzima fue la protagonista de mi primer trabajo de investigación, de mi tesina de licenciatura y de otras publicaciones científicas, hoy no voy a hablar de ella, sino de algo en lo que se basa todo su potencial: la cinética enzimática y, más concretamente, de sus padres…vayamos por partes.

Hace unos días, explicando en clase de “Biotecnología alimentaria” el papel de las enzimas en el desarrollo de nuevos productos, llegamos al punto en el que yo creo que todos mis alumnos saben de lo que estoy hablando porque se supone que en años anteriores ha sido más que explicado…la cinética de Michaelis-Menten…. y siempre me equivoco.

Lo habitual sería echarle la culpa al profesor de cursos anteriores…pero es que en este caso también es quien suscribe así que corramos un tupido velo

Pero este año, para solucionar el entuerto, no empecé como siempre a poner ecuaciones en la pizarra, ni a trazar gráficas ni mucho menos a decirles que cogiesen los apuntes del año pasado…porque eso también lo hago yo antes de saltar al ruedo…este año empecé haciéndoles una pregunta trampa¿quién era Michaelis-Menten?

Las respuestas fueron de todo tipo, desde un Premio Nobel de Medicina hasta un microbiólogo alemán responsable del descubrimiento de la fermentación alcohólica…estaban sembrados.

Pero lo más chocante es que luego les pregunté a ciertos colegas del campo de la bioquímica…y ni uno acertó a explicarme quién era el padre la cinética enzimática, herramienta fundamental para comprender muchos de los procesos que nos rodean ya que describe la velocidad de reacción de muchas reacciones enzimáticas mediante un modelo sólo es válido cuando la concentración del sustrato es mayor que la concentración de la enzima, y para condiciones de estado estacionario, o sea que la concentración del complejo enzima-sustrato es constante.

Como he comentado anteriormente la pregunta llevaba trampa…Michaelis-Menten no era una persona¡¡¡sino dos!!

A pesar de que dejé asombrados a los alumnos cuando se lo conté, poco puedo echarles en cara ya que, si prueban a hacer el intento, podrán observar el gran número de páginas existentes en internet donde se confunde a Michaelis con Menten, a Menten con Michaelis, a Michaelis-Menten con un solo individuo…en fin…

Antes de empezar a hablarles de los padres de la cinética enzimática he de decir que la época en la que se desarrolla esta historia, finales del siglo XIX y principios del siglo XX, no era nada fácil para que una mujer y un hombre de raza negra deslumbrasen al mundo con un modelo científico validado y usado actualmente por todos los bioquímicos.

Maud Leonora Menten nació en Ontario (Canadá) en 1879. Se licenció en Medicina por la Universidad de Toronto en 1907 y cuatro años después, en 1911, se convierte en una de las primeras mujeres de la historia, y la primera canadiense, en obtener un título de Doctorado, que recibió por la misma Universidad.

Sin embargo, la investigación de aquella época era coto privado del género masculino estando prohibida para las mujeres por lo que Maud Menten tuvo que emigrar a EEUU como investigadora asociada en el Instituto Rockefeller y en la Western Reserve University.

Maud Menten

Pero el espíritu investigador de Maud Menten la llevó a cruzar el charco y se desplazó a la Universidad de Berlín donde prosiguió sus investigaciones sobre la acción catalítica de las enzimas.

Y fue en esa ciudad, y en su famosa universidad, donde en 1912 Maud Menten conoció a Leonor Michaelis, un afamado bioquímico alemán que, en aquella época ya había ejercido como director del Laboratorio Bacteriológico del Hospital Berlins Charité y era uno de los más brillantes profesores de la Universidad de Berlín.

Su brillante carrera docente e investigadora le hizo pasar por diferentes centros de investigación ubicados en países como Alemania, Japón y finalmente EEUU donde se retiró, en 1941, en el Instituto Rockefeller de Investigaciones Médicas de New York, precisamente uno de los primeros centros den los que desarrolló su investigación Maud Menten.

Pues bien, de aquel encuentro en 1912 entre Leonor Michaelis y Maud Menten, y de su estrecha colaboración investigadora, nació la ecuación de Michaelis-Menten, una expresión matemática tan básica y fundamental en bioquímica que les proporcionó a ambos un reconocimiento internacional.

Pero Maud Menten no era una investigadora al uso. Su afán por investigar no le impedía cambiar de centro de trabajo, de país ni, lo que es aun más difícil, de línea de investigación…algo difícil de ver hoy en día, donde estamos acostumbrados a no movernos de nuestro campo investigador arriesgando lo menos posible nuestro currículum investigador.

Leonor Michaelis

A pesar de que sus más conocidos estudios versan sobre la relación existente en los sistemas biológicos entre el sustrato y la enzima correspondiente, y que dio origen al desarrollo de la famosa ecuación, y a la determinación de métodos estándares que permitieron aislar y describir el comportamiento de las proteínas, esta investigadora canadiense no se amilanó a la hora de adentrarse, y de qué manera, en otros campos de la ciencia.

Menten continuó su carrera brillante como patóloga en la Universidad de Pittsburgh a partir de 1918, publicando extensivamente en temas médicos y bioquímicos. Sus muchos logros incluyeron co-descubrimientos importantes referentes el azúcar de la sangre, la hemoglobina y a las funciones del riñón. Publicó en 1944 el qué puede ser el primer uso de la electroforesis en la separación de las proteínas. Otros estudios importantes realizados por Menten fueron la distribución que seguía el cloro y los cloruros en relación con las fibras y células nerviosas…e incluso se atrevió con la microbiología alimentaria…tan de moda estos días.

Finalmente, durante un corto periodo de tiempo, entre 1951 y 1954, Maud Menten tomó posesión en el Medical Institute of British Columbia donde condujo la investigación del cáncer, y seis años antes de su muerte en 1949 se trasladó nuevamente a Ontario.

Sin embargo, y a pesar de todos s sus logros científicos, Maud Menten no logró que se le concediese la plaza definitiva de profesora hasta que tenía al friolera de…¡¡¡79 años!! , hecho que demuestra dos cosas: el poco reconocimiento académico a las mujeres investigadoras de la época y, sobre todo, la tenacidad de esta científica canadiense por conseguir uno de sus objetivos prioritarios en la vida…ser profesora universitaria.

Por si todo lo relatado acerca de la intensa vida de Maud Menten les pareciese poco, no debemos olvidar que esta mujer desarrolló una gran capacidad y afición por los idiomas, la música, y las bellas artes, hasta el punto de realizar un significativo número de exposiciones de pintura con otros artistas de Pittsburgh

Inactivaciones suicidas, inhibiciones por exceso de producto, agotamiento de sustrato…durante muchos años todos estos términos formaron parte de mi vocablo diario…y en el fondo me gustaba…y me sigue gustando.

Leonor Michaelis y Maud Menten fueron los padres de aquella cinética enzimática que durante muchos años me dio grandes quebraderos de cabeza pero también enormes satisfacciones, entre ellas mi primer artículo científico publicado, allá por 1994, en la revista Analytical Biochemistry.

Sin embargo, si por algo he escogido este tema para publicarlo en Scientia, es por la naturaleza de los dos científicos implicados en el nacimiento de la cinética enzimática.

Por un lado tenemos a un científico de gran fama brillantemente reconocido en todo el mundo y cuya discurrir por el mundo de la investigación y la docencia fue todo un éxito desde el inicio hasta el final de su carrera. Eso no le quita mérito, ni mucho menos, a su trayectoria científica. Tenemos la manía de desmitificar a todos aquellos que, a pesar de haber obtenido resultados que han quedado para la historia, no han tenido las dificultades de otros.

Por otra parte a una mujer cuya carrera investigadora y docente no fue precisamente un paseo de rosas pero que, durante toda su vida nos dejó un legado mucho más allá de la cinética enzimática que le encumbró a la fama.

Es posible que Maud Menten no tenga la fama de otras investigadoras como Marie Curie, Rosalind Franklin, Jocelyn Bell Burnell, Lise Meitner, Dorothy Crowfoot Hodgkin, o muchas otras…pero a mi entender, y en contra de la mayoría de las listas que podemos encontrar en la red, se encuentra entre las 10 mejores científicas de la historia.

Maud Menten nos enseñó a lo largo de su carrera científica que la investigación no entiende de sexos, ni de países, ni de miedos por cambiar de tema de trabajo ni de líneas de investigación que sean propiedad de unos cuantos científicos…pero también mostró, al igual que otras investigadoras, que aunque a veces nos obcequemos en ellos y creamos que son insalvables, el afán por investigar puede con los obstáculos más infranqueables.

En mi modesta opinión creo que seguir el ejemplo de Maud Menten en su forma de abordar la investigación nos serviría de ejemplo a muchos…entre los cuales me incluyo.

Jose

Nota:
Esta es mi segunda entrada en el V Carnaval de la Biología que se alberga en el Blog Feelsynapsis y en el V Carnaval de la Química que se celebra en Scientia.

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13 respuestas a ¿Quién era Michaelis-Menten?

  1. BioYupi dijo:

    Genial! me encanta descubrir investigadoras que teniéndolas delante de mis narices no sabía que eran mujeres. Y gracias por descubrirme que Michaelis-Menten eran dos y no uno ^_^! Doy fe que ni en internet ni en ninguno de los libro y apuntes que he empollado sobre cinética enzimática comentan nada de Maud y Leonor como individuos separados.
    Enhorabuena por el pos.

  2. Dani dijo:

    Gran post. Me has sorprendido. Tampoco yo tenía ni la más remota idea de estos personajes.

    Próximamente: Lineweaver-Burk…

    🙂

  3. César dijo:

    Me has pisado un Químicos Modernos que estaba preparando, pero ha merecido la pena. Yo no le podría haber hecho a Maud ni la mitad de justicia que le has hecho tú con esta magnífica entrada. ¡Enhorabuena!

  4. Pingback: V Edición del Carnaval de la Química | SCIENTIA

  5. Patricia dijo:

    Estoy por copiarte el post para mis “Mujeres de Ciencia”. Pero no! No lo haré! Aunque me da mucha envidia, la verdad. La historia de Maud es sensacional!

  6. Pingback: Resumen de la V Edición del Carnaval de la Química | SCIENTIA

  7. Muchísimas gracias por aportar esta información acerca de Maud Menten, había buscado por toda la red algo acerca de ella. Es una mujer que me anima a seguir adelante, una mujer que me anima a investigar.

  8. Pingback: Michaelis-Menten, a estraña parella | IES Fernando Wirtz Suárez (A CORUÑA)

  9. Pingback: Recordando a Maud Menten, bioquímica | :: ZTFNews.org

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