Severo Ochoa y el hombre de las dos medallas

El 10 de Diciembre de 1959 Severo Ochoa, el “Bioquímico de los bioquímicos” como lo definió su discípulo y amigo Santiago Grisolía, recibió el Premio Nobel de Fisiología y Medicina por sus descubrimientos sobre la biosíntesis de los ácidos nucleicos, aportación a la ciencia que se considera uno de los hitos fundamentales que ha dado paso a la Genética Molecular de nuestros días.

Severo Ochoa

Ese día todos los españoles se sintieron orgullosos de este científico nacido en Luarca (Asturias) el 24 de septiembre de 1905. Sin embargo Severo no era plenamente feliz esa jornada y, aunque nadie sabía la verdadera razón, su semblante durante toda la ceremonia de entrega del preciado galardón fue muy serio… hoy desvelamos en Scientia el gran secreto que se escondía tras ese comportamiento.

Aquel glorioso día Severo esperaba encontrarse con Felipe Juan, una persona a la que admiraba y con la que se identificaba plenamente… pero su amigo no apareció por Estocolmo.

Aunque compartía con Felipe otras aficiones como su pasión por la medicina, su fervor antibélico o sus inquietudes universitarias, Severo Ochoa admiraba a su amigo por sus grandes gestas deportivas. En muchas de las conferencias que Severo Ochoa impartió por todos los rincones del planeta, nuestro Premio Nobel hacía alusión a su gran amor por el atletismo, un deporte que, aunque no practicaba muy a menudo, le encantaba.

Frecuentemente se le oía decir al bueno de Severo que uno de sus grandes sueños incumplidos fue poder participar en unos Juegos Olímpicos…y Felipe Juan lo había hecho ni más ni menos que en tres ocasiones, ya que era un excelente corredor de medio fondo. Desde joven, este londinense destacó en todas las carreras universitarias donde competía llegando a ser presidente del Cambridge University Athletic Club.

La progresión deportiva de Felipe Juan, unida a su impresionante espíritu de sacrificio, le llevó a ser considerado uno de lo mejores mediofondistas ingleses de su época, lo que le valió para ser seleccionado por el Reino Unido para participar en los Juegos Olímpicos celebrados en 1912 en Estocolmo. Su actuación en la capital sueca no fue todo lo buena que él esperaba ya que, aunque fue finalista, tuvo que sacrificar sus opciones en favor de la táctica de equipo que permitió la victoria a su compatriota Arnold Jackson.

Pero nuestro protagonista era un hombre tozudo por lo que decidió intentarlo ocho años más tarde ya que en 1916 no se celebraron Juegos Olímpicos debido a la Primera Guerra Mundial … y fue en 1920, en Amberes, donde el amigo de Severo, el gran Felipe Juan, hizo la gran gesta de conseguir una medalla olímpica.

Como saben todos los amantes del atletismo, los enfrentamientos entre mediofondistas ingleses han sido célebres a lo largo de la historia. En la misma disciplina donde tres de ellos (Sebastián Coe, Steve Ovett, Steve Cram) protagonizaron en los Juegos Olímpicos de Moscú una de las carreras más legendarias de la historia de unas Olimpiadas, Felipe Juan y Albert Hill se enfrentaron en la final de los 1.500 metros lisos en los Juegos Olímpicos de Amberes en 1920. En aquella ocasión el amigo de Severo Ochoa se quedó a solamente 6 décimas de segundo de la medalla de oro… pero la gesta de conseguir una medalla olímpica, la de plata, estaba lograda.

Cuatro años más tarde Felipe Juan también participó en las Olimpiadas de París donde, aunque no corrió, tuvo el honor de ser el capitán del equipo británico de atletismo de su país… y la admiración de Severo Ochoa por este hombre seguía in crescendo.

El que fue conocido por el cuáquero londinense era un apasionado del movimiento olímpico y, además de sus tres participaciones anteriormente citadas, está considerado como el hombre clave que logró que Londres albergara las Olimpiadas de 1948… e incluso fue el responsable del equipo olímpico de la Gran Bretaña en Helsinki 1952.

Por todas estas razones Severo esperaba con ansia poder verle aquel día de Diciembre de 1959 en Estocolmo…pero Felipe Juan no apareció y al gran bioquímico de Luarca le invadió la tristeza.

Philip John Noel Baker

Dicen que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer y tuvo que ser el amor de su vida, Carmen García Cobián, el bastón de Severo, la que le hizo comprender a nuestro Premio Nobel que Felipe Juan jamás iría a Estocolmo a la entrega del Nobel ya que ese mismo año su sitio estaba en otra capital escandinava…nuestro gran atleta estaba citado en Oslo porque, a diferencia del resto de Premios Nobel que son entregados por la Academia Sueca, el Premio Nobel de la Paz se entrega anualmente en la capital de Noruega…

Lo han leído bien. Felipe Juan, el gran atleta inglés ganador de una medalla de plata olímpica y participante en tres Olimpiadas, más conocido por Philip John Noel-Baker, fue galardonado en 1959 con el Premio Nobel de la Paz por su ardiente trabajo de toda una vida destinada a la paz y la cooperación internacional en 1959… pero esa es otra historia.

Qué dos grandes medallas tuvo en su poder Felipe Juan, el único medallista olímpico que ha sido galardonado con un premio Nobel, el de la paz.

Jose

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5 respuestas a Severo Ochoa y el hombre de las dos medallas

  1. jmmulet dijo:

    Gran historia, no la conocía. Aunque para vergúenza de nuestro país, a efectos estadísticos el premio Nobel de severo Ochoa computa como estadounidense, ya que tenía la nacionalidad cuando se lo concedieron. A nuestros políticos les encanta fardar de medallero después de unas olimpiadas o unos mundiales, pero en el de los Nobel de ciencia estamos muy en el vagón de cola. Solo 1 en las tres disciplinas y hace más de 100 años. Países como Italia o argentina nos superan de largo.

    • Gracias José Miguel. La historia del post yo tampoco lo conocía y me encantó…pero la otra historia, la de los Premios Nobel es tal como la has descrito… una vergüenza.
      Claro que igual de vergonzoso es dedicarse a fichar atletas de otros paises ya consagrados, nacionalizarnos españoles, y luego fardar de medallero nacional….
      Si no incentivamos a la cantera de la ciencia y del deporte española…jamás vendrán las medallas de pura cepa..
      Un abrazo

  2. Pingback: Severo Ochoa y el hombre de las dos medallas

  3. Y la tercer medalla, la amistad y admiración de Severo Ochoa, que grandes.

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