Ciencia para la libertad

Hoy les traigo al blog una nueva colaboración que estoy seguro que no va a dejar indiferente a nadie. En esta ocasión se trata de un artículo escrito por María Pascual de Zulueta, una de las personas responsables de aquellas estupendas jornadas en las que tuve el honor de participar hace unos meses en Bizkaia y que llevaban por título “Ingredientes Funcionales en los Sectores Alimentario y Cosmético. Status Quo y Estrategias de Futuro”. Mi particular crónica de aquel evento y mi ponencia pueden verlas en este enlace.

El artículo que van a leer es especial. En los últimos tiempos son muchos los escritos que se pueden leer, día sí día también, sobre la peligrosísima situación por la que está pasando nuestro país en materia de investigación. Sin embargo, personalmente echo en falta más artículos en los que, por una parte, se aporten soluciones más allá de las elementales referidas a los recortes en ciencia y, por otra, sean críticos con la actuación de los científicos en algunos aspectos muy concretos.

Vale, ya me callo. No voy a seguir destripando el magnífico artículo que me ha mandado María Pascual de Zulueta. Aquí lo tienen. A pertir de ahora todo lo que lean se lo deben a ella. Disfrútenlo.

funcionales

De paseo por las redes vi que se proponía un concurso de ideas para “ayudar a la ciencia”. Huyo de los concursos, competiciones, campeonatos. Siempre lo he hecho. Pero la idea había empezado a fermentar y el no participar en el concurso no era óbice para dejar de expresar los pensamientos que presionaban por escapar. Así que decidí abrir la válvula.

Jose me ofreció alojamiento para estas reflexiones en casa Scientia y qué les voy a contar… ¿Quién puede rechazar tal invitación?

Yo, no.

Gracias Jose

CIENCIA PARA LA LIBERTAD

La CIENCIA es el conjunto de conocimientos sistemáticamente estructurados obtenidos mediante la observación, la experimentación y el razonamiento y de los que se deducen principios y leyes generales, que propone hipótesis que deben ser demostradas mediante evidencias.

La ciencia es la mejor herramienta de que disponemos para explicar el mundo; son preguntas que generan preguntas, es la duda permanente, es la búsqueda continua para explicar la realidad cada vez un poco mejor, cada vez un poco más.

La ciencia es la tolerancia y la humildad ante la certeza de que toda afirmación en ciencia puede ser rebatida mediante ciencia y sin embargo es la ambición de dotarnos del saber que nos permita entender el mundo y sus fenómenos, es hambre de conocimiento y es, a la vez, escepticismo.

imagen1En esta comprensión progresiva del mundo la ciencia va colonizando espacios que fueron antes terreno de religiones, magias y creencias diversas. Así los espacios de la “creencia” son cada vez más reducidos, disminuyen los dominios de los magos, sacerdotes, astrólogos y demás personajes, que ahora como siempre abonan el campo de la ignorancia.

Para las personas que adoptan la ciencia como herramienta de discernimiento y explicación del mundo, las zonas oscuras no son más que territorios a los que la ciencia debe dar luz, territorios a los que ni la tecnología ni los conocimientos actuales nos permiten acceder todavía pero que un día serán esclarecidos.

La ciencia permite construir individuos más críticos e independientes que constituyen sociedades más responsables y más libres.

La ciencia deja en manos del hombre la responsabilidad del futuro de la sociedad en la que vive. Nos hace libres y responsables de nuestras decisiones y de nuestras acciones puesto que no hay estructura, ni inteligencia, ni ser superior (al menos mientras no se demuestre su existencia) capacitado para modificar el mundo o alguna de sus partes incluyendo al ser humano.

Las sociedades más avanzadas las constituyen individuos con mayor conocimiento y formación científica, personas acostumbradas a la duda como método, a la prueba, a la medida, a la evidencia como resultado, a su interpretación, a la propuesta de resolución, de principio, de ley general… y a la posterior pregunta que ineluctablemente viene a continuación, pues esta es la naturaleza insatisfecha de la ciencia. Y esto es una forma de pensamiento que no se limita al entendimiento del mundo físico sino que transciende al político y al social.

imagen2Los países más avanzados apuestan por la ciencia como máximo garante del bienestar social y promueven el desarrollo de individuos capacitados y responsables a través de la herramienta más potente de que disponen, la educación, basada en los valores de la ciencia.

La capacidad del ser humano de transmitir conocimiento, de socializarlo con el fin de generar más conocimiento hace avanzar a los pueblos. De hecho, en aquellos donde no hay transmisión del conocimiento de generación en generación no se produce progreso, abundan magos y religiones y los niveles de bienestar son muy bajos.

Hacer llegar el mensaje de la trascendencia total de la ciencia es fundamental en nuestra sociedad, que debe tomar consciencia de la importancia que la ciencia tiene en el desarrollo de una sociedad del bienestar justa y libre.

Una experiencia personal y un poco de ingenuidad

En mi carrera científica yo viví una excepción, pero de ello solo me di cuenta pasados los años, viviendo otras experiencias de mediocridad científica y tecnológica.

Son muchos los años que llevo en el negocio de la ciencia y la tecnología, muchos como becaria, freelance, profesora en diferentes universidades y facultades, y asumiendo distintos puestos en Centros Tecnológicos (investigadora, coordinadora de mercado, directora de investigación, directora general, coordinadora de difusión y marketing…) en fin, una carrera florida y bastante plural aunque siempre en el marco de la ciencia y la tecnología.

imagen3Lo que quiero contarles es la maravillosa excepción en la gestión de la investigación que viví durante seis años. Trabajé bajo la dirección de un CIENTÍFICO (sí, con mayúsculas) y gestor en un contexto de colaboración entre departamentos de Facultades, Hospitales, Unidades del CNRS, INSERM, INRA (organismos de investigación franceses equivalentes de CSIC, Carlos III, INIA españoles), donde llamar a la puerta de otro laboratorio o incluso pasar sin llamar era lo normal. Se compartían equipos, materiales y sobre todo conocimiento.

Por poner un ejemplo, en lo relativo a la gestión de los recursos, en el instituto de investigación IBGC de Burdeos se compartían todos los recursos evitando duplicidades de equipamiento, materiales, técnicos de laboratorio y de líneas de investigación. No sé si son capaces de imaginar el ambiente de trabajo colaborativo. Estas colaboraciones se extendían a los departamentos hospitalo-universitarios y de las facultades de ciencias. Pero este no era el caso aislado del mundo de las biociencias, la colaboración en el campus de Burdeos era cosa normal.

Estaba inscrita en el sentido moral, ético de los investigadores la optimización de los recursos para la investigación, recursos públicos que ellos gestionaban.

Viajar a otro laboratorio para realizar labor investigadora durante semanas o meses era completamente normal. De la misma manera, recibir investigadores o estudiantes de otros laboratorios, departamentos, unidades CNRS, INSERM o de otros países era habitual.

imagen4Aquí, en esta piel de toro no he conocido el trabajo colaborativo; y no me hablen de las redes, ni de los proyectos en cooperación entre OPIs (Organismo Público de Investigación), ni de las cooperaciones público-privadas, de los CENIT…no, la cooperación abierta no existe.

Los programas de financiación de la I+D+i cambian continuamente. La ciencia necesita de una inversión sostenida en el tiempo, de apuestas verdaderas en el medio y largo plazo para que cosechemos conocimiento. Cuando una línea de investigación desaparece por falta de recursos, el esfuerzo necesario para ponerla de nuevo en marcha, cuando aun resulta factible es ingente, se pagan costes de oportunidad, se pierden años, recursos humanos formados, materiales y equipamientos y sobre todo se deteriora el ejercicio de los valores de la ciencia.

Pero ya vale de blablablá y vayamos a una propuesta positiva para mejorar nuestro sistema de ciencia y tecnología, pues de eso se trata.

Desde el “no-ministerio” de ciencia, ese en el que tanto se ha hablado de una ventanilla única, hay que hacer una labor de titanes. Voy a poner un par de ejemplos sobre dos aspectos que a mi entender son nucleares (aunque no son los únicos) para construir un sistema de ciencia y tecnología sobre buenos cimientos, que destruir es más sencillo.

Por un lado, necesitamos imperativamente que se realice un mapa de todas las infraestructuras y grandes equipos, que se descienda a todos los OPIs, que se haga un catálogo lo más exhaustivo posible. Este catálogo debería ser de obligada consulta y referencia ante la posibilidad de conceder dinero público para realizar una inversión con el fin de evitar las “inversiones clónicas” (concentración de equipos iguales) y por tanto poder categorizar las necesidades. ¿Sabe alguien cuántos microscopios electrónicos de transmisión hay? ¿Qué nivel de ocupación tienen? Podría hacer la pregunta con cualquier otro equipo y las respuestas nos dejarían boquiabiertos a la mayoría.

imagen5Y ahora vayamos a por otra reflexión más incomoda: ¿se les ha ocurrido pensar cuántos equipos de investigación están trabajando en la misma línea de investigación? Esto no es malo, en absoluto, no me vayan a malinterpretar, pero ahora díganme ¿qué colaboración real existe entre estos equipos? ¿Qué intercambio de conocimiento, de resultados aun no publicados, de investigadores, de equipamiento, de muestras, o incluso de invitación a seminarios existe? ¿No están de acuerdo conmigo en que existe una mezquindad desproporcionada en el sector “ciencia-tecnología”?

Esta política o más bien esta no-política de gestión de los recursos, de gestión de las líneas de investigación, de gestión del CONOCIMIENTO en definitiva nos cuesta mucho. Necesitamos ordenar, clasificar, catalogar… para poder tomar decisiones de inversión en base a evidencias o ¿es que no somos científicos?

Necesitamos hacer un ejercicio de generosidad, de compartir el conocimiento; sé perfectamente en qué consiste el curriculum científico, la carrera de un investigador y, plenamente consciente de ello, pido que se colabore, que se comparta, porque tengo la convicción de que es mejor y más “productivo” a medio plazo para el investigador y sobre todo es mucho más eficiente para la ciencia de un país.

Esto que propongo no es simplemente una forma de trabajar, se trata de crear un “état d’esprit“ (un estado de conciencia) de la utilidad pública del conocimiento científico desarrollado gracias a la inversión pública (dinero que nos llega esencialmente de las empresas vía impuestos) y que debe retornar a la sociedad, en forma de nuevo conocimiento, en avance de nuevas tecnologías, nuevas terapias, en conversión del conocimiento en productos y servicios para las empresas…en RIQUEZA, en PROGRESO, … en LIBERTAD.

Quizás algunos, a pesar de la edad, somos todavía demasiado ingenuos.

El metro de la ciencia de José Antonio Peñas (@japArtero)

El metro de la ciencia de José Antonio Peñas (@japArtero)

María Pascual de Zulueta (@mpz7)

¿Les ha gustado? A mí, muchísimo. Muchas gracias María.

Jose

Nota: Si te ha gustado este post puedes ayudarme a difundirlo en este enlace.  GRACIAS

Nota: Aquí les dejo el resto de artículos de la sección “Colaboraciones”.

1.-Microrrelato científico: “El día que la Ciencia se presentó en sociedad”. Por Galiana.

2.- Las carreras de ciencias… ¡Vaya Timo!. Por Adrián Izquierdo.

3.- ¿Adiós a las gafas?. Por Pablo Artal.

4.-Alerta magufo: ¡¡Taller de activación de las 12 hebras de ADN!! Por Miriam Ruiz.

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13 respuestas a Ciencia para la libertad

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  2. “”””Hacer llegar el mensaje de la trascendencia total de la ciencia es fundamental en nuestra sociedad, que debe tomar consciencia de la importancia que la ciencia tiene en el desarrollo de una sociedad del bienestar justa y libre.””””

    Ole y ole….

    Excelente…

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  7. santaklaus dijo:

    Con el PP en el Gobierno, dejando que la Iglesia no pague IBI como el resto de los ciudadanos, que la Iglesia influya en sus decisiones sobre la ley del aborto y con la Iglesia metiendo sus narices donde no es asunto suyo, no queda otra que preguntarse si la Iglesia no habrá tenido algo que ver con la reducción de ayudas a la Ciencia. Porque es bien sabido que la Iglesia siempre ha sido enemiga de la verdad, especialmente con la verdad de la CIencia, que es imparcial y honesta.
    No tengo pruebas pero la intuición me dice que esos individuos tienen algo que ver. Porque llevan 2000 años iniciando guerras para lucrarse, quemando a todos aquellos que eran librepensadores y torturando a los demás porque su religión les ha conducido a enfermedades mentales que cualquier psiquiatra identificaría al momento.
    Y si hay que luchar contra este cáncer de la sociedad pues lo haremos.

  8. 646885590 dijo:

    El último gráfico es sublime y muy revelador. Sin embargo, un itinerario dedicado a la economía que surge desde el propio Platón. Podría enmarcarse en la línea filosófica, pero ésta básicamente se circunscribe a la línea del pensamiento político-social, yendo la economía mucho más allá en cuanto a temas relacionados con el propio contrato social, la creación de estados o el mero estudio de la sociedad en su conjunto, mostrando argumentos empíricos, formales y teóricos que ya quisieran el resto de ciencias sociales. Por ello, no es de extrañar que exista un Premio Nobel de Economía (también muy ligado a la sicología o las mismas matemáticas), y no de Filosofía o Teoría Política, por poner otros ejemplos. De hecho, la línea de la economía tendría que partir del propio Platón con vertientes a otros que citáis como Adam Smith y a partir de este a Karl Marx.
    Un saludo

  9. Antipátrico dijo:

    Olvida María pascual que los científicos son humanos y por mucha ciencia que pulule en sus cerebros, los siete pecados capitales apenas sufren interferencias por tanto escepticismo, razón y pensamiento crítico. La envidia, el orgullo, la avaricia y la soberbia campan a sus anchas en el pensamiento de los investigadores como en el de cualquiera de los mortales. Y no digamos si hay dinero por medio. Muchos científicos defenderán lo indefendible ,mientras puedan si su sustento y el de su familia dependen de quién financia la investigación. No es raro encontrar en foros escépticos “científicos” que defienden la energía nuclear hasta el punto de afirmar que habría que poner una minicentral en cada hogar; generalmente trabajan en Cofrentes o Almaraz ¡Y no digamos de los departamentos de universidades con aportaciones de empresas privadas! Así que “mu bonico” lo de esta carta pero utópico.

  10. Luis dijo:

    Hola,

    Yo comparto al cien por cien la idea. Ese es un problema grave en España cada Instituto o grupo tiene su microscopio, centrifuga …. sin darse cuenta que en realidad la mayoría de eso lo han pagado todos los españoles es decir es de todos. Ademas la colaboración hace que todo funcione mas rápido pero eso es prácticamente imposible aquí ya que la endogamia y la envidia que nos caracteriza lo impide.

  11. Chuso dijo:

    Llamadme oportunista pero hace unos dos años propuse una base de datos similar a la que propone María pero no solo de equipos sino tambien de científicos al Fecyt. Por ahí debo tener todavía el correo que les envié, que por cierto ni se dignaron a contestar.
    Gran entrada, que ojalá tenga la repercusión que se merece.

  12. He estado explorando un poco por posts de alta calidad o entradas en webs sobre estos contenidos. Explorando en Google por fin encontré este blog. Con lectura de esta post, estoy convencido que he encontrado lo que estaba buscando o al menos tengo esa extraña sensacion, he descubierto exactamente lo que necesitaba. ¡Por supuesto voy hacer que no se olvide este blog y recomendarlo, os pienso visitar regularmente.

    Saludos

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