El Imperio Lactobacilo contraataca: la “Global Alliance for Probiotics”

Hace menos de un año, y basándonos en un demoledor informe realizado por la Autoridad Europea de Seguridad alimentaria (EFSA), hablamos sobre los alimentos probióticos en el post que hasta hace unos días era la entrada más leída en la historia de este blog: “La caída del Imperio Lactobacilo”.

Sin embargo, la respuesta del grupo más poderoso de ingredientes de los alimentos funcionales, los famosos lactobacilos, no se ha hecho esperar, y el Imperio Lactobacilo ha contraatacado a lo grande intentando llevarse por delante a la Alianza Rebelde pero vayamos por partes.

Según la Federación Internacional de Alimentos y Bebidas, el mercado de alimentos funcionales ha alcanzado unas ventas en el último año de 2.900 millones de euros, incrementando sus ventas en un 2% respecto al mismo periodo del pasado año… pero las expectativas eran aun mayores porque, a pesar de estas espectaculares cifras, la prohibición de la EFSA de publicitar ciertas propiedades saludables que no han sido demostradas científicamente ha supuesto un freno al crecimiento que se esperaba para el grupo estrella de los alimentos funcionales, los alimentos probióticos.

Un claro ejemplo de las alarmas que se han disparado en la grandes marcas alimenticias lo tenemos en las declaraciones realizadas por un alto ejecutivo de Danone que ha afirmado que, a pesar de que actualmente su empresa factura US$ 5.300 millones gracias a las ventas de Activia y Actimel, dos de sus productos probióticos que representan cerca del 25% de sus ingresos totales, la categoría de los probióticos podría desaparecer si la legislación europea sigue rechazando los reclamos de nutrición y salud de distintas cepas de probióticos.

Ante tal situación, un grupo de siete poderosísimas empresas que habían hecho una gran inversión en la investigación y el desarrollo de los alimentos probióticos ha decidido mover ficha, pasando al ataque y culpando a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria de no evaluar correctamente sus propuestas.

Recientemente, las poderosas Danone, Yakult, DuPont-Danisco, Chr Hansen, Institut Rosell Lallemand, Probi y Valio han creado la denominada Global Alliance for Probiotics y, excepto la EFSA que sigue sin inmutarse, todo el sector alimentario se ha puesto a temblar ante el contraataque en toda regla del Imperio Lactobacilo.

Según sus propias fuentes, el principal objetivo de la Global Alliance for Probiotics consiste en fomentar la comprensión y el conocimiento de los probióticos así como definir y promover las iniciativas necesarias para crear un marco favorable que propicie el reconocimiento y la aprobación por parte de la EFSA de los beneficios de los probióticos para la salud… o dicho de otra forma, conseguir que de una forma u otra se les permita poner en sus etiquetas las dichosas alegaciones sobre la salud.

¿Pero qué razones esgrime la Global Alliance for Probiotics para quejarse del papel de la EFSA? ¿Tienen razón en sus reclamaciones? ¿Es legítimo lo que pretenden? El debate está servido pero hoy en Scientia, como siempre, vamos a mojarnos al respecto.

Efectivamente hay algo que no cuadra en toda esta Guerra Civil Galáctica. El argumento mayoritariamente esgrimido por la EFSA para rechazar la inmensa mayoría de las solicitudes de las empresas es que no hay el suficiente número de investigaciones en humanos que demuestren que el consumo de determinados ingredientes pueda dar lugar a los beneficios saludables que se quieren publicitar.

Sin embargo, y para defenderse de esta acusación, desde la Alianza se asegura que en los últimos 20 años se han publicado más de 7500 artículos de investigación en las mejores revistas científicas del mundo acerca de las propiedades beneficiosas de los probióticos, muchos de ellos relacionados con estudios clínicos. Y no solo eso, sino que se esgrime que la UE ha aportado en este periodo más de 70 millones de euros para desarrollar proyectos de investigación.

Hay que reconocer que algo huele mal en este sistema. O como dice la EFSA se está haciendo mala investigación, centrándose demasiado en las propiedades “in vitro” de los probióticos y dejando a un lado la investigación aplicada en humanos, más difícil y costosa, o las exigencias de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria superan toda lógica y sus requerimientos no respetan los estándares establecidos en prestigiosas revistas científicas.

Por otra parte la Global Alliance for Probiotics se pregunta… ¿Qué tipo de empresas tienen la capacidad económica de sufragar todos los gastos necesarios para superar los duros requisitos que la EFSA exige a la hora de sacar un nuevo producto al mercado alegando unas propiedades que hagan al producto altamente competitivo frente a los que ya hay en las superficies comerciales?

Además de los pertinentes análisis químico-físicos y bromatológicos acerca de la composición del producto y los microbiológicos sobre su seguridad, los ensayos clínicos a corto, medio y largo plazo son tan caros que pocas empresas pueden realizarlos. Este hecho está provocando que muy pocas casas comerciales estén lanzando nuevos productos al mercado y las únicas que se embarcan en semejante proyecto son las grandes multinacionales del sector alimentario… y luego llega la EFSA y las tumba.

Ante toda este complicado panorama las empresas que componen la Global Alliance for Probiotics han decidido adoptar dos tipos de iniciativas.

La primera de ellas, a mi modo de ver la más certera, es volver a enviar a la EFSA nuevos estudios que avalen las propiedades saludables que quieren declarar en las etiquetas de sus productos. Hay que recordar que la EFSA no dice jamás en sus informes que un ingrediente no sirva para determinada propiedad saludable, sino que los informes presentados por la empresa no lo justifican.

En el caso de que la marca comercial presente nuevos estudios que sí certifiquen la veracidad de lo que se quiere publicitar, se daría el inmediato visto bueno. En esta línea, la EFSA ha recibido nuevamente alrededor de 70 expedientes de probióticos con nuevas aportaciones científicas que deberá reevaluar.

La segunda de las iniciativas llevada a cabo por la Global Alliance for Probiotics, muy desacertada desde mi punto de vista, es intentar que los alimentos ricos en probióticos reciban un trato diferente al de otros nutrientes. Según la poderosa alianza de empresas, la EFSA emplea un desacertado enfoque medicalizado frente a los probióticos y aspira a reunirse con la Comisión Europea y con la propia EFSA para obtener una moratoria de tres años más en la evaluación de la ciencia probiótica como la que se le concedió a la industria de los productos botánicos.

Es necesario recordar que la industria de los productos botánicos presionó insistentemente a la UE y al final obtuvo, sorprendentemente, la exención del proceso de evaluación general hasta el punto que 1.500 expedientes de productos botánicos ya reciben un trato diferente al de otros nutrientes… cosa extremadamente peligrosa ya que, en muchas ocasiones, algunas herboristerías, tiendas de productos naturales, y chiringuitos similares se han convertido en el mayor foco de fraude alimenticio existente.

La opinión personal de Scientia al respecto está muy clara pero no es nada original…las empresas europeas deben copiar el modelo americano donde las ventas de probióticos no solamente no se han estancado sino que se espera que las ventas mundiales de alimentos y suplementos probióticos crezcan en un 50% desde 2011 a 2016… ¿Y eso por qué?

Desde algunas empresas europeas se pone como ejemplo para favorecer sus intereses que la máxima autoridad norteamericana en esta materia, la FDA, es más permisiva que la EFSA europea. Algo de cierto hay en ello pero no es la causa principal.

Si nos fijamos en los alimentos probióticos comercializados en EEUU podremos observar como las declaraciones de propiedades saludables no son tan ambiciosas como en la UE y no prometen ni la cura ni la prevención de todo tipo de enfermedades. Eslóganes como “Contiene probióticos”, “Compatible con la salud digestiva” y “Apoya la salud del sistema inmune”, no son tan agresivos como los típicos disparates publicitarios que hasta hace unos años se podían encontrar en los probióticos que pueblan las superficies comerciales europeas.

Personalmente no me parece mal el actual sistema implantado por la EFSA en cuanto al nivel de exigencia que se le solicita a la empresa. Todo depende de lo que quieras publicitar. Si tu alegación de propiedad saludable es muy ambiciosa tendrás que demostrarlo fidedignamente y sin que quede ninguna duda que lo que dices que tu producto es capaz de hacer, sea cierto. En caso de que no puedas justificar debidamente esa alegación tendrás que intentar publicitar solamente lo que hayas sido capaz de demostrar científicamente.

Por otra parte, está claro que solamente las empresas que tengan fuertes departamentos de I+D+i (interesantes letras de las que hablaremos otro día) o que dispongan de competitivos grupos de investigación externos, podrán hacer todos los ensayos demandados por la EFSA… pero el hecho de que las empresas pequeñas no puedan llevar a cabo esas investigaciones jamás puede ser razón para rebajar el nivel de exigencia… y por favor no empecemos con el discurso demagógico acerca del poder de las multinacionales sobre las pequeñas y medianas empresas.

Concluyo. Estarán conmigo que todo esto se veía venir. El peso de la industria alimentaria dentro del tejido empresarial es demasiado grande como para esperar que la EFSA, tras aprobar solamente unas 500 solicitudes de las 44.000 presentadas en los últimos años, no tuviese respuesta por parte del lobby alimentario…veremos como acaba esta guerra abierta.

Eso sí. Les adelanto una primicia. El contraataque del Imperio Lactobacilo se ha cobrado su primera víctima. Desde que la Global Alliance for Probiotics apareció en escena el famoso post La Caída del Imperio Lactobacilo” ha dejado de ser la entrada más leída en Scientia.

Sin embargo, algo les ha fallado en sus cálculos a los defensores del Imperio Galáctico Lactobacilo porque han despertado a la fiera… el post que ahora ha pasado a ser el más leído en el blog no es, ni más ni menos que Los alimentos transgénicos y la rebelión de las batas blancas”… y mis OGMs se ríen del Ejército Imperial, de Darth Vader, del Canciller Palpatine, de la amenaza Sith y de toda esta gentucilla probiótica.… a mi Princesa Leia Organa no la toca nadie.

Señores de la Global Alliance for Probiotics, la guerra con Scientia está servida…era cuestión de tiempo. Como dijo el gran maestro Yoda:

Nuestro encuentro no fue una coincidencia, nada ocurre por accidente. Encontrarle fue voluntad de La Fuerza”.


Jose

Nota 1:

Esta entrada participa en la XI Edición del Carnaval de la Biología que este mes de Marzo se alberga en el Blog  “Ciencia y alguna otra cosa” perfectamente conducido por @Diplotaxis.

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13 respuestas a El Imperio Lactobacilo contraataca: la “Global Alliance for Probiotics”

  1. Malthus_ dijo:

    Te dejé hace tiempo un mensaje en sakkai, era para ver si podias subir el tema sobre docking molecular del seminario del grado en bioquímica.

    PD:Muy buena entrada, como siempre.

  2. jeybros dijo:

    Muy buena entrada, te superas en original a cada post. Esto del Imperio a mí me recuerda una charla que vi de Arcadi Oliveres, en la que decía que en un congreso suizo vio un póster de la pirámide del poder político en ese país. Y la que estaba arriba no era el Gobierno, sino… Nestlé! Obviamente, no es nada oficial, pero yo no lo descartaría tan rápido. Por eso, me alegro de que haya una agencia que sea, por lo que parece, incorrupta y no sometida a lobbies.

    • Gracias Julián,
      Yo tampoco lo descartaría. Y si entras en la web de Nestlé te llevarás uan sorpresa de qué otras grandes empresas eprteencen a su grupo…
      Otra sorpresa: Empiezan a correr los primeros rumores de corrución en la EFSA…
      Un abrazo, amigo

  3. Raven dijo:

    7500 artículos… y no son capaces de demostrar los efectos positivos…. Lo mismo en los 15.000 artículos lo consiguen :S

  4. Pingback: El Imperio Lactobacilo contraataca: la “Global Alliance for Probiotics” | ForoProvincias.Com

  5. Mi dieta cojea dijo:

    Tenías razón con lo de que me iba a gustar 😉
    Aquí donde tengo yo la disonancia es en la extrapolación de los resultados de un alimento a otro similar que no haya hecho los estudios pertinentes pero tenga una composición idéntica.
    Quizás habría que señalar un tipo especial de patente para estos casos, que beneficie a la investigación que ha apostado por innovar (grandes empresas) y no sea prohibitiva para las PYMES.

    • Jose dijo:

      Estoy de acuerdo contigo. Sería justo que para las empresas que han apostado por innovar que se les conceda una patente especial. Eso sí, el hecho de tener una patente no significa que lo patentado no deba ser evaluado para ver si justifica sus health claims.
      Un saludo

  6. Me quito el sombrero. Siempre he mirado con escepticismo a los probióticos por que el microbioma de cada persona es diferente y aún creo que es un gran desconocido. Es como un órgano mas, que forma parte de los sistemas complejos. Aunque últimamente la EFSA anda un poco desacertada por temas como el de los colorantes, la hidratación y los conflictos de intereses, entre otros, me he alegrado de que a Danone no le dieran el Claim cuando lo ha solicitado.

    Seguiría comentando, ante una mente pensante como la tuya, creo que no es necesario. Eso sí, una cosilla, en España tenemos la manía de decir I+D+i cuando es I+D=i.

    Sigue así, crack.

    P.D.: Yo de tí, me iba al campus en tranvía, por que un día de estos te rajan las 4 ruedas.

  7. Diplotaxis dijo:

    Un artículo muy bien trabajado, ¡enhorabuena! Ya te he añadido a la lista de participantes del carnaval, sólo un detalle: no es el XIII Carnaval de Química, sino el XI de Biología.

    ¡Saludos!

  8. carlangas dijo:

    Que tal Manuel. Felicitarte por la pasion que empeñas en este asunto de buscar la verdad. Que es el hombre cuando esta desprovisto de pasión?
    por favor quisiera que me aclares puntualmente estas dudas:
    cual es la mentira?
    – es imposible que los lactobacilos citados en esta novela, ingeridos vía oral puedan llegar y colonizar y/o favorecer el sistema digestivo del ser humano?
    – los productos ALIMENTICIOS de las transnacionales no tienen los bichos que dicen tener y si los tuvieran, estos no colonizan nada y no ayudan en nada al organismo?
    – los productos FARMACEUTICOS (píldoras, sachets, gotas, capsulas, etc) que dicen tener lactovacilos y demás bichos, una vez ingeridos al organismo humano, no ayudan ni colonizan nada de nada?
    – cualquier lactobacilo especifico xxxx, ni en laboratorio, ni en probeta, ni en la universidad, ni en el cuerpo, etc, etc, se ha probado que NO SIRVE para curar ni ayudar a curar ninguna enfermedad xxxx o padecimiento de ningún tipo? ya sea que este haya sido ingerido en alimentos (si es posible), capsulas o etc?
    muchas gracias Manuel por tu atención y sigue adelante.

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