Cuando lo natural funciona

Captura de pantalla 2013-12-22 a la(s) 21.37.22Hace unas semanas recomendé a los descerebrados que me siguen en twitter leer 7 tweets consecutivos que escribió el gran @copépodo, una de las personas más cabales que he conocido en el mundo del 2.0. En ellos Rafa Medina reclamaba que se debe hablar con más propiedad cuando se aborda el tema de las plantas medicinales, la quimiofobia, la botanofobia, los principios activos, etc.…. y yo estoy totalmente de acuerdo.

Ustedes conocen que en este blog he publicado muchos posts destinados a combatir la quimiofobia y a recriminar el empecinamiento que determinados sectores tienen en confundir a la población lanzando el mensaje de que los productos naturales son más saludables. Sin embargo, nadie habrá leído en Scientia que un principio activo de origen natural no pueda tener efectos saludables ni que sea mejor o peor que uno sintetizado artificialmente.

¿Y por qué no he escrito jamás que un principio activo de origen natural no pueda tener efectos saludables? Porque para poder comercializar un producto publicitando determinadas propiedades solamente hay que tener en cuenta dos factores: su seguridad y su funcionalidad… y esos dos parámetros no son dependientes de su origen.

¿Estoy diciendo que un complemento alimenticio cuyos ingredientes sean “naturales” y que procedan de “hierbas” (como decía @copépodo) puede tener efectos beneficiosos contrastados sobre la salud humana? Por supuesto… y se lo demostraré contándoles algo que acaba de ocurrir en la UE y que puede suponer un punto de inflexión en el mundo de los complementos alimenticios.

fotosalud18eneTras rechazar una solicitud presentada previamente por no tener el suficiente respaldo científico, y una vez revisada la nueva documentación aportada por la empresa Vivitech, la Autoridad Europea de Seguridad de Alimentaria (EFSA) acaba de dar el visto bueno a la capacidad del complemento alimenticio Transitech® para regular el tránsito intestinal.

Concretamente, y según podemos leer en este otro informe, el complemento Transitech® ha demostrado científicamente su capacidad para reducir el tiempo de tránsito en el colon, para aumentar los movimientos intestinales, para regular el tamaño y la consistencia de las heces sin provocar diarreas…. y todo gracias a la presencia entre  sus ingredientes de una serie de extractos de plantas.

El hecho de que la EFSA haya dado sus bendiciones a un complemento alimenticio es noticia. Hasta el momento, tal como escribí en el post ¡¡ALELUYA… nace el primer complemento alimenticio con la aprobación de la EFSA!!, solamente había dado su beneplácito a otro producto de este tipo. Sin embargo, en esta ocasión la sorpresa ha sido mayúscula ya que los ingredientes que componen Transitech®, forman parte del grupo de sustancias que muchos llaman “productos naturales” y que hasta ahora jamás habían sido vistos con buenos ojos por la EFSA.

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Veamos cuales son esos ingredientes y por qué el máximo organismo en materia de alimentación de la Unión Europea les ha dado su aprobación.

Cada comprimido de Transitech® lleva:

Como habrán podido comprobar dentro de los ingredientes del Transitech® aparecen, por primera vez entre los componentes de un complemento alimenticio aprobado por la EFSA, diferentes tipos de “productos naturales” entre los que destacan raíces, hojas, pétalos, semillas… junto a levaduras o lactobacilos.

Sin embargo, una segunda sorpresa se esconde tras los ingredientes de este producto. Como decían en un famoso concurso de televisión: “Atención, pregunta: …¿todos los ingredientes de este complemento alimenticio contribuyen a sus efectos positivos sobre el tránsito intestinal?”  No.

R. palmatum

R. palmatum

El informe de la EFSA deja bien claro, por una parte, que solamente la raíz y el rizoma de Rheum palmatum L. y de Rheum officinale Baillon son los responsables de los efectos positivos del Transitech® y, por otra, que no hay evidencia científica de que el resto de componentes de este complemento alimenticio tengan algún efecto. ¿Y eso por qué? Atentos.

Pocas cosas he visto tan absurdas en el campo de la alimentación como la polémica levantada acerca de si son más efectivos los ingredientes naturales, los artificiales, los químicos, los tradicionales, los ecológicos, los transgénicos… seamos rigurosos.

La efectividad de un ingrediente se basa en la presencia o no, a las concentraciones pertinentes, de un principio activo con funcionalidad demostrada científicamente. Además, para saber si ese ingrediente es efectivo en la globalidad de un producto, hay que evaluar su funcionalidad en presencia del resto de los ingredientes del alimento o complemento alimenticio en cuestión… y punto.

Pues bien, en el Transitech® existen unos principios activos que han demostrado científicamente que son capaces de mejorar el tránsito intestinal. Son unos compuestos derivados de un compuesto químico llamado hidroxiantraceno que, entre todos los ingredientes de este complemento alimenticio, solamente se encuentran en la raíz y el rizoma de Rheum palmatum L. y de Rheum officinale Baillon… aunque también podemos encontrarlos en otras plantas como Cassia senna L., Cassia angustifolia Vahl, Rhamnus frangula L., Rhamnus purshianus DC y diversas especies de Aloe.

Según la EFSA, el consumo de 10 mg al día de derivados hidroxiantracénicos tiene efectos positivos sobre el tránsito intestinal aunque para evitar el peligro de un desequilibrio electrolítico, trastornos funcionales del intestino o dependencia de los laxantes, no se recomienda consumir este producto más de una o dos semanas sin supervisión médica.

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¿Se han dado cuenta? Compuesto químico (derivado del hidroxiantraceno) presente en raíces y rizomas de plantas que forma parte de un complemento alimenticio con capacidad funcional demostrada ante un organismo oficial de acuerdo con la reglamentación actual. De eso se trata… y de nada más.

Vale, perfecto, pero ahora viene la pregunta del millón. Si todo es tan fácil… ¿por qué según el Reglamento 432/2012 existen muchos ingredientes de origen “químico” aprobados para formar parte de alimentos funcionales y complementos alimenticios y sin embargo no existen  prácticamente ingredientes de origen “botánico” aprobados?

125415-encabezado3Esa pregunta falla en su enunciado. No es tan fácil trabajar con ingredientes de origen “botánico”. La identificación, caracterización y/o manipulación de un  compuesto de origen “natural” que pueda tener un efecto positivo sobre la salud es mucho más complicada que la de una vitamina o un mineral. Sin embargo, esa dificultad no quita que todos los ingredientes (“químicos” o “botánicos”) que forman parte de alimentos funcionales y complementos deban pasar las mismas pruebas para evaluar su efectividad…. y si no las superan la UE no debe jamás dar un “health claim” para ningún ingrediente independientemente del origen que tenga.

Acabo. Queridos lectores, estoy totalmente de acuerdo con todos aquellos que denuncian no solo el sinsentido que es equiparar los términos natural y saludable, sino también que la quimiofobia se está convirtiendo en una peligrosa moda en nuestro país. Sin embargo, ellos, los productos naturales, pueden llegar a ejercer los mismos efectos beneficiosos que otros de origen diferente. Todo depende de la existencia de un  principio activo con capacidad funcional demostrada¿verdad querida homeopatía?.

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Jose

Nota: Si te ha gustado esta entrada puedes ayudarme a difundirla pinchando en este enlace. GRACIAS.

* Este post participa en la edición número 30 del carnaval de la Química que este mes organiza el blog “Activa tu neurona” y en la  XXVII Edición del Carnaval de Biología que organiza uno de mis blogs de referencia: “La aventura de la Ciencia”.

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28 respuestas a Cuando lo natural funciona

  1. Pingback: Cuando lo natural funciona

  2. Ernest dijo:

    Interesante, como siempre…

  3. Copépodo dijo:

    Supongo que algunas de las dificultades principales de usar principios activos extraídos de las plantas es estimar la dosis adecuada (que no tiene por qué ser constante de unas plantas a otras), conseguir la cantidad suficiente de material de forma constante y las esperables trabas legales que podrías tener si pretendes expoliar a niveles industriales plantas silvestres que no tienen por qué ser abundantes. No me extraña que conseguir comercializar un producto de estas características pasando por todos los controles no sea algo especialmente habitual, pero está bien recordar que por el hecho de hablar de plantas medicinales no nos referimos a una medicina alternativa o diferente de la occidental-convencional (y hay gente que asocia las plantas medicinales a lo esotérico y homeopático tanto entre los crédulos como entre los escépticos). Lo que vale en un sentido vale en el otro: las moléculas de un mismo principio activo son igualmente eficaces independientemente de su origen, sintético o natural (términos a los que, dicho sea de paso, tampoco creo que haya que tenerles ningún miedo hasta el punto de negar su existencia).

    La inmensa mayoría de los principios activos empleados en la medicina occidental se descubrieron en plantas o en hongos, y no me refiero sólo a remedios para el constipado, sino a compuestos anticancerígenos, antibióticos o antipiréticos que han salvado la vida a una cantidad inestimable de personas. Una de las justificaciones para continuar explorando, por ejemplo, las selvas tropicales en busca de especies de plantas desconocidas para la ciencia es precisamente la posibilidad de que contengan principios activos novedosos y útiles.

    Otra cosa muy distinta, claro que sí, es la atribución de propiedades, digamos, mágicas a las plantas, algo que por desgracia es muy habitual. La superstición ha atribuído propiedades falsas a muchas de ellas en función de cosas tan absurdas como su aspecto (si la hoja se parece a un hígado, tiene que ser cojonuda para la cirrosis, y cosas por el estilo) en las que subyace la idea de que “si viene de la naturaleza no puede ser malo”, etc, Imagino que este tipo de aproximaciones son las que nos producen desconfianza, pero hay que tener cuidado con contagiar el conocimiento farmacológico con la superstición. Por supuesto el problema estriba en que, a priori, nadie tiene por qué saber qué plantas sí que contienen principios activos conocidos y cuáles no.

    Sobre el producto este en cuestión, pasa también una cosa curiosa. Al igual que las fórmulas o códigos para aditivos alimenticios pueden sonar muy rimbombantes, lo mismo pasa con los nombres científicos: por lo que veo las plantas de este Transitech parecen sacadas de una ensalada: ruibarbo, alcachofa, cilantro, albahaca… vamos, que no sé lo que costará el producto en cuestión, pero se me pasa por la cabeza que puede ser un negocio con buenos márgenes de beneficio X-D

    Bueno, que no me enrollo más, que me parece muy bien cómo has explicado este caso tan singular aprobado por la EFSA (Aleluya, sí), y que gracias por la mención.

  4. Pingback: Cuando lo natural funciona | Los antisistema son:

  5. Academia CEA dijo:

    No puedo estar más de acuerdo con esta afirmación: “para poder comercializar un producto publicitando determinadas propiedades solamente hay que tener en cuenta dos factores: su seguridad y su funcionalidad… y esos dos parámetros no son dependientes de su origen.”

    Qué más dará de donde provenga una sustancia siempre y cuando sea saludable y beneficiosa para el organismo, ya sea originalmente natural o sintetizada mediante un proceso químico.

    Nos encanta esta blog y nunca dejamos de aprender cosas nuevas.
    Muchas felicidades por el trabajo divulgativo que realizas, sigue así!!
    Un saludo!

  6. A Rivero dijo:

    Lo que no tengo tan claro, una vez estamos hablando de plantas y no de productos quimicos purificados, si es muy valida esta separacion entre principios activos y el resto de los componentes. Por ejemplo, en las pildoras del doctor Mateo, que estaba mirando el otro dia, es claro que la planta medicinal es el opio, y el regaliz y el helleboro estan de adorno, pero se insiste en que hay mezclarlos con aceite of terebinto y carbonato potasico, y supongo que precisamente es el carbonato potasico el responsable de separar los principios activos y que estos tengan mayor o menor actividad en el organismo.

  7. Grupo Creative dijo:

    Excelente blog, y creo que muy cercano, consigues llegar a la gente y transmitir la cantidad de “fraudes” (desde mi punto de vista al menos) que hay escondidos bajo apariencia de productos serios.
    En concreto tus artículos sobre Revidox me han parecido excelentes, y una manera sencilla de desenmascarar productos estafa y además a precios desorbitados. ¿Qué te ha parecido la irrisoria campaña de este producto en Sálvame? Estaría bien que hicieras un post sobre todo esto que comentan de la edad biológica, tus lectores te lo agradeceríamos.

  8. Muy bien explicado, sí señor. Qué más dará la procedencia, química o vegetal, si funciona.
    Ahora bien, el problema está en quienes igualan el término “natural” con “inocuo” o “más beneficioso” o con “menos efectos secundarios”. Sin ir más lejos, la digoxina, extraída de Digitalis purpúrea, es uno de los medicamentos cardiotónicos con menor rango de seguridad. (sinceramente, yo no me tomaría una infusión de Digitalis por muy natural que sea…)
    Aunque también me gustaría hacer un apunte… Es verdad que las plantas medicinales deben sus efectos a la presencia de compuestos químicos (principios activos) que son los que tienen la actividad farmacológica, como en el caso de los senósidos. Pero también existen estudios en los que se demuestra que la acción de la droga vegetal (esto es, sin extraer el principio activo, sino administrando la parte de la planta que contiene ese activo junto con otros compuestos que individualmente son farmacológicamente inertes), parece tener un efecto sinérgico que deriva en un mayor efecto farmacológico. Y eso aún está por estudiar, porque aún no se conocen los mecanismos por los cuales se produce esta sinergia. Y estoy hablando de extractos de plantas estandarizados y titulados en principios activos, es decir, no me refiero a trozos de raíces que no se sabe cuánto activo farmacológico contiene…
    Y también me parece peligroso el uso de plantas y drogas vegetales cuyo contenido en principios activos se desconozcan, porque ese contenido varía de cosecha en cosecha, de temporada en temporada, depende también del momento del ciclo vital de la planta en que se recolecta, de las condiciones en que se almacena…. en fin, al final las plantas son seres vivos cuyos porcentajes de componentes nunca son constantes, por lo que creo que todos los productos vegetales que demuestren tener una acción farmacológica deberían estar documentados y titulados en el principio activo que se supone que tiene esa acción o su equivalente. No vale con pulverizar cualquier rizoma de valeriana y meter el polvito en una cápsula para vender valeriana para dormir. Hay que valorar el contenido en los principios activos, esteres terpenicos, iridoides (valepotriatos e isovalepotriatos) y aceites esenciales (valerenal, valeranona y ácidos valerénicos)…
    Gracias por tu entrada. Muy recomendable.

  9. thaiscodina dijo:

    Está claro que toda materia prima de la madre naturaleza tiene efectos, lo que hay que saber seleccionarla y dosificarla, el problema es cuando se usa incorrectamente lo que da lugar a malos usos que acaban por intoxicar a la sociedad, como es el caso del cannabis en algunas de sus formas, o cualquier otra droga ya sea consumida al natural o procesada, como fué el caso de muchos opiáceos.
    También hay que decir que hay una parte importante para que esa medicina natural funcione y se llama fe, porque la negación del efecto curativo produce un efecto nulo.
    A mi me han curado resfriados con homeopatía antes que un bisolgrip, es cierto que el resfriado no se cura como tal, pero sí puede mejorar a un ritmo más rápido.
    Como decía Hipócrates, el padre de la medicina de todos los tiempos…

    «La vida es breve; el arte, largo; la ocasión, fugaz; la experiencia, engañosa; el juicio, difícil.»

  10. L. Sánchez dijo:

    ¿Me equivoco o este párrafo debe corregirlo? “La efectividad de un ingrediente se basa en la presencia o no, a las concentraciones pertinentes, de un principio activo con funcionalidad demostrada científicamente.” Quiero decir que la efectividad existirá demostrada o no científicamente. La demostración científica sirve para creer, constatar o cuantificar dicha efectividad.

  11. jgpigh dijo:

    Cuando se entienda que no importa el camino , sino llegar al principio activo efectivo para el fin que se busca , terminaremos con las fobias.
    Buen Trabajo

  12. Este blog lleno de herejías pronto será reducido a cenizas por mis talibanes.
    Una horda de mis discípulos, armados con latas de gasofa irán a poner un poquito de orden…mira que decir que las cosas naturales no son sanas.
    Firmado:
    El Viejo de la Montaña

  13. Antipátrico dijo:

    Un poco lío todo esto. Yo lo que veo es que han metido una planta medicinal en un preparado alimenticio. De ahí su efecto. Y lo que no sé es como la EFSA deja que se venda como tal y no lo pasa a la EMEA para que lo valore como medicamento. ¡Qué cosas!

  14. Pingback: Cuando los gatos temen a los ratones o los peligros de las resacas | ACTIVA TU NEURONA

  15. rociotejido dijo:

    Un artículo muy interesante, de verdad. Hay mucha gente que piensa que la homeopatía y los principios activos de origen natural son lo mismo, y este artículo ayuda a entender la diferencia. Un saludo. 🙂

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