Bioquímica y escultura (I): una historia fascinante

Uno de los lugares más visitados en Norteamérica por los amantes de la naturaleza son las islas San Juan, un archipiélago localizado en la costa noroccidental de los Estados Unidos y que deben su nombre al explorador español del Siglo XIX Gonzalo López de Haro. La razón de que miles de turistas se acerquen a este paradisiaco lugar es que estos parajes de belleza intacta y bosques frondosos de abetos están considerados como uno de los mejores lugares de toda la costa americana para avistar orcas.

Islas San Juan

Islas San Juan

Sin embargo, a los bioquímicos lo que más nos atrae de las islas San Juan es la presencia de Steel Jellyfish, una enigmática escultura situada en los Laboratorios de Friday Harbor, la sección de biología marina de prestigio mundial  de la Universidad de Washington. Steel Jellyfish es una de las esculturas menos conocidas de Julian Voss-Andreae, un alemán nacido en 1970 en la ciudad de Hamburgo. Sobre el porqué nos fascina tanto esa escultura a los bioquímicos les hablaré en el próximo post. Por ahora me centraré en su autor.

Julian Voss-Andreae

Julian Voss-Andreae

Aunque inicialmente le atraía la pintura, Voss-Andreae decidió estudiar física en las universidades de Berlín y Edimburgo para, posteriormente, realizar un máster en física cuántica en la Universidad de Viena. Sin embargo, jamás abandonó su pasión por el arte y tras trasladarse al cumplir los 30 años a Estados Unidos se graduó en escultura en la Universidad del Pacífico Noroeste de Arte (PNCA). Desde entonces Julian Voss-Andreae combina la ciencia y el arte para crear esculturas increíbles que habitualmente coloca en lugares al aire libre debido, entre otras cosas a las que luego me referiré, a su gran tamaño. En ellas este escultor/científico refleja dos de sus grandes pasiones: la física cuántica y la bioquímica.

Para ilustrar su amor por la física cuántica les muestro la imagen de una de sus obras más conocidas, “Quantum Man”, una escultura de 2.5 metros de alto y 115 láminas de acero situada en el Lago Moses (Washington). “Quantum Man” representa un hombre andando con la particularidad de que al contemplarla de frente, de espalda o en diagonal  la obra parece sólida pero, al mirarla de lado, casi desaparece. Para Voss-Andreae “Quantum Man” refleja la dualidad onda-partícula de la mecánica cuántica … de ahí que según la posición del observador y el ángulo con el que observe la escultura, ésta “aparezca” y “desaparezca”.

Quantum Man

Quantum Man

Pero por mi formación académica y científica las esculturas que más me atraen de Julian Voss-Andreae son las relacionadas con la bioquímica… y es que este alemán y yo tenemos dos cosas en común: nuestro amor por las proteínas y algo que podrán leer al final de este post. A lo largo de su carrera Voss-Andreae ha realizado muchas esculturas dedicadas al colágeno, a las hélices alfa, a los anticuerpos o a las enzimas. Al principio de su carrera este artista buscaba estructuras de proteínas que le atrajeran estéticamente. Posteriormente se centró en aquellas que desempeñaran un papel fundamental en la vida del ser humano.

Una vez que ha seleccionado la proteína en cuestión, este artista acude al “Protein data bank, una base de datos donde se puede ver la estructura tridimensional de proteínas y ácidos nucleicos. Estos datos, generalmente obtenidos mediante cristalografía de rayos X o resonancia magnética nuclear, son enviados por biólogos y bioquímicos de todo el mundo y  están bajo el dominio público pudiendo ser usados libremente.

Captura de pantalla 2015-11-15 a la(s) 00.13.51

Analicemos alguna de las obras científico/artísticas de Julian Voss-Andreae. Comienza el espectáculo.

Como todos ustedes saben el colágeno es una proteína que representa más del 25 por ciento del total de las proteínas que forman parte del organismo de los mamíferos, lo que la convierte en una de las proteínas más importantes. Su importancia radica en que genera fibras muy resistentes y flexibles que forman parte de numerosos tejidos en nuestro cuerpo (articulaciones, huesos, piel, músculos y tendones).

Pues bien, en la siguiente imagen les muestro «collagen unravelling», una escultura de Julian Voss-Andreae de 3.40 metros basada en la estructura del colágeno. En ella se alude al papel del colágeno en el propio cuerpo como un componente estructural. Durante la creación de la pieza Voss-Andreae partió de la estructura molecular real del colágeno y en la parte superior se abren las hélices entrelazadas quedando desenredadas. ¿Por qué? Porque según su autor esa zona de la escultura representa el envejecimiento, una época de la vida en la cual la estructura del colágeno humano se degrada.

Unravelling collagen

Unravelling collagen

Una de las esculturas que más me impresiona de Julian Voss-Andreae es “Heart of Steel”, una escultura de 1.6 metros de altura donde su autor hace una representación de la hemoglobina, la proteína responsable del transporte de oxígeno. Esta proteína posee un grupo hemo que tiene un átomo de hierro que se une de forma reversible a una molécula de oxígeno. Con el paso del tiempo el oxígeno oxida a la hemoglobina (color rojo fresco) y la transforma en oxihemoglobina (color rojo oscuro). Pues bien, atentos a lo que les voy a contar.

En “Heart of Steel” el autor emplea como materiales cristal y una aleación de acero conocida como «weathering Steel». La escultura, colocada al aire libre en Oregón, tiene un globo de cristal en su interior que simula el átomo de hierro del grupo hemo. Fíjense en las siguientes tres fotografías. Las tres imágenes corresponden a “Heart of Steel” tomadas en días distintos: en el que se instaló, a los diez días y varios meses después. Cito palabras textuales del autor: «Terminé la pieza con una superficie brillante y lo instalamos. Tras su inauguración todavía era brillante, pero después de unas cuantas lluvias el color comenzó a cambiar y pasado medio año era de color rojo oscuro. Lo que había cambiado por completo el aspecto de la escultura es, por supuesto, la misma reacción química que se produce cuando respiramos: el hierro se une al oxígeno.» Es decir, las tres fotografías reproducen el paso de hemoglobina a oxihemoglobina. Brillante.

Heart of Steel

Heart of Steel

No podía faltar en esta fantástica colección de esculturas dedicadas a las proteínas el homenaje de Julian Voss-Andreae a la hélice alfa, el principal motivo de la estructura secundaria de las proteínas. Esta estructura se forma con el plegamiento regular local entre residuos aminoacídicos cercanos de la cadena polipeptídica y fue postulada primero por Linus Pauling, Robert Corey, y Herman Branson en 1951 basándose en las estructuras cristalográficas entonces conocidas de aminoácidos y péptidos… y en la predicción de Pauling de la forma planar de los enlaces peptídicos.

Pues bien, en homenaje a Pauling Voss-Andreae realizó esta fantástica escultura  (3.00 x 1.20 x 1.20 m) que se encuentra situada en la que fue la casa donde creció Pauling en Portland y ahora es el  “Linus Pauling Center for Science, Peace, and Health”. Para realizar “Alpha Helix for Linus Pauling” Voss-Andreae cortó una sola viga de acero de 20 pies en 15 piezas. Según el autor el color rojo de esta escultura recuerda a los bloques de Lego que usaba en su infancia Pauling y que podrían simular a los aminoácidos que forman las proteínas y a su forma de asociarse para dar lugar a la estructura secundaria.

Alpha Helix for Linus Pauling

Alpha Helix for Linus Pauling

La última escultura bioquímica que les voy a mostrar es una de las más famosas de Julian Voss-Andreae. Se trata de “Angel of the West” y está inspirada en la estructura de las moléculas claves del sistema inmunológico humano, los anticuerpos, glicoproteínas empleadas por el sistema inmunitario para identificar y neutralizar elementos extraños como bacterias, virus o parásitos.

Julian Voss-Andreae en su estudio con

Julian Voss-Andreae en su estudio con “Angel of the West”

En “Angel of the West” vemos una molécula de inmunoglobulina con su típica “forma de Y” que se encuentra rodeada por un anillo evocador del icono renacentista de Leonardo, “El hombre de Vitruvio” (1490). La escultura, realizada en 2008 para presidir el campus del Instituto de Investigación Scripps de Florida, simboliza la aplicación de la ciencia occidental para el arte de curar. Usando en su escultura proporciones similares para el anticuerpo y para el cuerpo humano Julian Voss-Andreae quiere resaltar la importancia de los anticuerpos en la salud humana.

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El hombre de Vitruvio de Leonardo con la molécula de inmunoglobulina en su interior.

No se pierdan el siguiente vídeo donde Julian Voss-Andreae nos muestra su forma de trabajar para realizar estas maravillosas esculturas científicas. Atentos a cómo preparó el “Angel of the West”. El vídeo está en inglés pero es lo de menos. Más allá de los comentarios me interesa que vean las imágenes de Julian trabajando en su “taller-laboratorio”. Imperdible.

Como les he dicho anteriormente la segunda aparte de este post la podrán leer el próximo jueves…. pero lo prometido es deuda.  Antes de dejarles con la miel en la boca les contaré la segunda cosa que tengo en común con Julian Voss-Andreae además de nuestro amor por las proteínas.

El gran valor añadido que tiene este escultor es que, a diferencia de otros, no solo usa la ciencia para esculpir sus obras sino que usa las esculturas para divulgar la ciencia. El escultor/cientítifo alemán ha proclamado varias veces que uno de los objetivos de su labor profesional es llevar la ciencia a lugares donde el ciudadano no la espera. Por ello coloca sus esculturas científicas en calles, parques, jardines, paseos, etc. Con ello busca que la sociedad vea la ciencia como algo cercano y no como un ente alejado de la ciudadanía.

En definitiva, Julian Voss-Andreae es un divulgador científico como la copa de un pino. Gracias compañero por tu labor.

Continuará…

Jose

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16 respuestas a Bioquímica y escultura (I): una historia fascinante

  1. Pingback: Bioquímica y escultura (I): una historia...

  2. jgpigh dijo:

    Lo considero un trabajo de primera fila ,pero sigo con una duda ,no se si usted es mejor cientifico que divulgador , o todo lo contrario.
    Le felicito

  3. pepejavier dijo:

    Reblogueó esto en @pepejaviery comentado:
    “El escultor/cientítifo alemán ha proclamado varias veces que uno de los objetivos de su labor profesional es llevar la ciencia a lugares donde el ciudadano no la espera.”

  4. Tardigrade_man dijo:

    Mola, buena entrada.

    Por cierto, para cuando una entrada en homenaje a los tardígrados?? Estoy enamorado de estos “bichos” jaja

  5. Pingback: Bioquímica y escultura (II): la medusa de acero | SCIENTIA

  6. perlita1 dijo:

    Este post me ha impactado enormemente, y de todas las esculturas, la que me dejó con la boca abierta fue “Quantum Man”, y que en el vídeo se aprecia muy bien el efecto al ir girando a su alrededor.

    Gracias por la oportunidad de apreciar que el arte está en la naturaleza invisible.

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