“Sin productos químicos”, “Sin porquerías”, “Sin aditivos”, “Sin conservantes”, “Sin colorantes”… desde hace años la industria alimentaria utiliza numerosos mensajes quimiofóbicos para aumentar sus ventas. La estrategia es clara: inculcar en la sociedad la idea de que los productos químicos pueden ser peligrosos y convencer al consumidor para que compre alimentos de su marca porque, supuestamente, no lleva ingredientes químicos. He de reconocer que las empresas alimentarias han conseguido su objetivo. A pesar de que la química forma parte de nuestro a día a día la mayoría de la población española rechaza los productos químicos por culpa, principalmente, del bombardeo continuo de mensajes quimiofóbicos en la publicidad de alimentos.
Pues bien, el mensaje del miedo usado por la industria alimentaria se acaba de volver en su contra. Atentos a la historia que les voy a contar basada en hechos reales y en una reciente experiencia personal.
Hace unos días fui a los juzgados para ayudar a una empresa alimentaria que había sido sancionada por la administración. Una de las causas que originó la sanción era el riesgo al que había estado expuesto un trabajador al estar en contacto con determinados productos químicos.








Jose
