Estimado Actimel Pro-Vital,
Vaya por delante que, en contra de lo que alguien pueda llegar a pensar, cumples todos los requisitos legales para tu comercialización. Por ello la única intención de este post es dar, desde el respeto, mi opinión personal acerca de tu composición basada en informes de la UE. Además, si en algo me he equivocado no dudes en decírmelo y lo cambiaré inmediatamente.
Te prometo que no pensaba escribirte esta carta. Desde que publiqué “La verdadera historia del Actimel (II): ¿Me siento engañado por Danone?”, y a pesar de que he escrito más de 500 posts en los últimos 4 años, en muchos eventos me presentan como “el del Actimel”. Por esta razón no pensaba hablar del nuevo producto estrella de Danone. No quiero encasillarme. Sin embargo, la otra noche cometí el error de caer en la tentación y vi el spot publicitario con el que la gran multinacional te ha presentado en sociedad. Me indigné. ¿Por el producto? En absoluto. El verdadero motivo de mi cabreo fue que has usado a Ana Belén, mi diosa, para darte a conocer… y con mi amor platónico no se juega.







