Estimados lectores, sé que hoy domingo tenéis mil obligaciones pero si disponéis de 13 minutos libres creo que os merecerá la pena escuchar esta entrevista.
El pasado martes estuve en los estudios de Radio Nacional de España para participar en el conocido programa “España Vuelta y Vuelta” presentado y dirigido y presentado por Manolo H.H. En la entrevista, que está siendo muy difundida por las redes sociales, respondí a preguntas directas y concretas de Manolo H.H. acerca del libro “Vamos a comprar mentiras. Alimentos y cosméticos desmontados por la ciencia”.
Para escucharla debéis pinchar en este enlace… son solo 13 minutos pero creo que os van a gustar…y si os ha picado el gusanillo en este link podéis haceros con un ejemplar de este polémico libro que ya va por su cuarta edición.
No se emocionen ni se vengan arriba. Ustedes no son tan inteligentes como creen. El haber acertado los últimos retos lo único que significa es que, por razones obvias, les infravaloré demasiado. Solo eso. Veremos qué pasa en el Reto Scientia del mes de julio.
En esta ocasión homenajeo a uno de mis personajes históricos favoritos. Para adivinar quién se esconde tras el reto de hoy les dejo ni más ni menos que 8 pistas. Creo que son demasiadas así que, además de decirme el nombre de nuestro personaje enigmático, deberán explicar el sentido de cada una de las pistas. Insisto: si no detallan su respuesta no será considerada como válida. Es lo que hay. Como dice el Gran Wyoming, “se sufre, pero se aprende”.
Llega el verano y regresa al blog una de sus series más desternillantes. Tras el éxito obtenido por las siete ediciones anteriores (I, II, III, IV, V, VI,VII) aterriza la octava temporada de “El increíble mundo de las etiquetas pseudocientíficas”. Lo del marketing que usa la jerga científica para atraer al consumidor se nos está yendo de las manos. El post de hoy es un claro ejemplo. Algunas de las etiquetas o terapias que les voy a mostrar llegué a pensar que no eran reales. Pero sí. Comienza el juego.
A lo largo de la historia han existido grandes rivalidades científicas. Muchas de ellas han contribuido enormemente al progreso científico. Una de las más conocidas fue la que enfrentó a físicos, geólogos, biólogos, químicos y hasta obispos por descubrir la edad de la Tierra.
Basándose en la cronología interna de la Biblia, el obispo de Armagh, James Ussher, determinó que la Creación se inició en las primeras horas del domingo 23 de octubre del año 4004 antes de Jesucristo. Ussher publicó sus datos en 1654 en su obra ‘Annalium pars posterior’.
En primer lugar quisiera darte las gracias. Hace unas semanas, en el programa “Conexión Samanta”, vi a la periodista Samanta Villar entrevistando a una señora que, tras dar a luz, había decidido que su hijo continuara unido a la placenta a través del cordón umbilical. Un lindo gatito ronroneaba a escasos centímetros del niño. Luego me enteré que hay gente que recomienda comerse las placentas tras el parto. Me quedé tan impactado por estas noticias que durante un tiempo no quise saber nada de placentas. Sin embargo, tu sorprendente presencia en el envase del “Champú de las Estrellas” de la marca Queray prometiendo innumerables beneficios, me ha reconciliado con el gremio de las placentas. La alegría que me llevé al verte allí fue tal que he decidido escribirte esta carta. Espero que te guste.
La ciudad de Murcia está de luto. El Palacio Real del Pastel de Carne, el Bar Zaher, ha cerrado sus puertas. Tras años sirviendo miles de unidades de la joya de la gastronomía murciana, ya no se escucharán más los dos golpes célebres del enorme cuchillo que quebraba en cuatro humeantes trozos los pasteles contra el mostrador de aluminio. Habrá que ir a otros bares o confiterías. Como homenaje a este lugar al que he acudido cientos de veces hoy les voy a contar algo que muy pocos saben. ¿Por qué se conoce al Bar Zaher como el Palacio Real del Pastel de Carne? Atentos a esta historia que entrelaza arquitectura, música, botánica, química y alimentación.
El pasado 1 de junio tuvo lugar en Bilbao una conferencia muy especial. Me refiero a la que tuve el honor de impartir en el Auditorio Mitxelena del Bizkaia Aretoa de la UPV/EHU y que llevó por título “Voy a comprar mentiras”. ¿Y por qué fue especial? Como dice el maestro Joaquín Sabina: “Sobran los motivos”.
Participar en un evento de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del Pais Vasco es un lujo. La organización es perfecta, el público bilbaíno entiende la cultura científica como ningún otro y un servidor se siente allí como en casa. El cariño que recibo en la capital vizcaína de mucha gente es lo primero que cuento cada vez que regreso a Murcia. Por todas estas razones, y como ustedes se pueden imaginar, la conferencia la preparé concienzudamente.
A pesar de que muchas de las cosas que les conté a los asistentes es posible que ustedes ya las sepan, ese día decidir cambiar el tono del discurso. Sin renunciar a la ironía y al humor que suelo emplear en mis charlas, intenté concienciar al público de que lo que está ocurriendo en el mundo de la alimentación tiene consecuencias para el consumidor mucho más allá de las económicas. Ah, y como dijo un sabio, ese día «hice de ser murciano un verdadero arte». Ustedes juzgarán si lo conseguí.
Antes de acabar me gustaría agradecer a Juan Ignacio Pérez Iglesias, coordinador de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del Pais Vasco y a los miembros de su equipo Uxune Martínez, Egoitz Gago e Iñaki Gorostidi lo bien que me trataron, una vez más, en mi visita a Bilbao. Eso sí, lo de la cena con Juan Ignacio en la Taberna Rogelio prefiero no contárselo. No por nada, sino porque no quiero darles envidia ni que se pasen, como dirían «Sabina e Iñako», a la Cofradía del Santo Reproche.
Por cierto, si por algún extraño trastorno ustedes aun no tienen un ejemplar de “VAMOS A COMPRAR MENTIRAS”, en este enlacepueden conseguirlo. Su bolsillo, su salud y su cultura científica se lo agradecerán. Yo también.