Desde que el 2 de Noviembre de 2011 apareció en Naukas.com el post “Las grandes mentiras en el etiquetado de los alimentos funcionales”, he publicado muchas entradas, tanto en esta plataforma de divulgación como en el blog Scientia, destinadas a denunciar lo que un día bauticé como marketing pseudocientífico. Las últimas encuestas publicadas por diferentes organismos oficiales muestran como la sociedad española tiene cada vez más confianza en el trabajo de los científicos.
Sin embargo, este dato, que debería ser una gran noticia para el impulso de la ciencia, se está convirtiendo en un arma de doble filo. Conocedores de dichas encuestas diversos sectores empresariales, entre los que destacan la industria alimentaria y la cosmética, están abusando de la ciencia para atraer al consumidor mediante el uso de la jerga científica en su publicidad. ¿Esto es malo? No…siempre y cuando las propiedades anunciadas en alimentos y cosméticos tengan rigor científico, lo que no ocurre en la gran mayoría de los casos.
Tras casi tres años luchando contra este tipo de estrategias realizada por diferentes empresas, creo que ha llegado el momento de hacer un alto en el camino y reflexionar sobre todo lo acontecido. Por ello en el post de hoy voy a dejar claro, por un lado, las verdaderas razones de esta cruzada contra el marketing pseudocientífico y, por otro, los que a mi parecer que son los culpables de esta situación… y ya de paso aportaré las acciones que yo entiendo habría que llevar a cabo para poner fin a esta grave situación. Vayamos por partes.
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* Este post es mi nueva contribución a la plataforma de divulgación científica Naukas.com.